La normalidad retorna a Puerto Rico, tras el paso hoy de la
tormenta Irene que dejó el país convertida en huracán categoría uno
con vientos de 157 kilómetros por hora.
El gobernador de Puerto Rico, Luis G. Fortuño, evaluó en la tarde
de hoy los daños causados por el fenómeno atmosférico en la parte
norte del país con el fin de precisar los reclamos al gobierno de
Estados Unidos para que declare la isla en estado de emergencia.
Según partes preliminares casi un millón de abonados están sin
energía eléctrica y 118 mil sin agua potable.
De este modo, el gobernante busca la asignación de fondos
federales para la infraestructura afectada por el paso del huracán
Irene, el primero que toca suelo puertorriqueño en los pasados 13
años.
Cerca de un millar de personas permanecen todavía en los
refugios, mientras la Autoridad de Energía Eléctrica (AEE) confirmó
que de un total de 1,5 millones de abonados 950 mil permanecen sin
servicio.
El director ejecutivo de la AEE, Miguel A. Cordero, se
comprometió a restablecer el servicio en los próximos tres días, ya
que es necesaria la remoción de árboles caídos sobre el tendido
eléctrico.
La Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) anunció
también que hay 118 mil abonados que carecen del servicio de agua
potable, lo que atribuyó a la falta de electricidad.
Mientras, el aeropuerto internacional de Isla Verde, en la
periferia de San Juan, permanece cerrado, lo que ha obligado a la
cancelación de decenas de vuelos internacionales, principalmente
desde y hacia Estados Unidos.
Los daños dejados por el fenómeno son menores que los causados
por el huracán George en 1998, que se elevaron a unos seis millones
de dólares.
Irene dejó unas diez pulgadas (25,4 centímetros) de lluvia en
municipios del oriente del país, como Vieques, antes de proseguir
ruta hacia la República Dominicana.