Con la puesta en marcha de un Plan de Acción de seis puntos, la
Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) buscará blindar a la región
contra los efectos derivados de la nueva crisis internacional que
estremece a Europa y Estados Unidos.
La decisión fue adoptada en la ciudad de Buenos Aires la pasada
semana en la primera reunión del Consejo Suramericano de Economía y
Finanzas, que resolvió además crear tres grupos de trabajo para
consensuar distintos tipos de medidas y someterlas luego a la
consideración de la próxima Cumbre de Presidentes, con sede en
Paraguay, reporta Prensa Latina.
Presidido por el ministro argentino de Economía, Amado Boudou, el
flamante órgano instó a trabajar para viabilizar medidas de
cooperación técnica en lo atinente al manejo y movilización de las
reservas internacionales.
En ese sentido, recomendó impulsar la posibilidad de expansión
del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) y de su adaptación al
nuevo contexto, para potenciarlo como instrumento de toda la región.
Ello, sin descartar el análisis de la puesta en marcha de un
fondo de reservas, o de otros instrumentos que puedan cumplir
similar función.
El uso de monedas del área para cursar las transacciones
comerciales intra-regionales como forma de incentivar la
profundización de los procesos de integración, fue también
contemplado en el documento, que aconseja implementar mecanismos de
financiamiento al comercio, con especial atención a las asimetrías
existentes entre los países miembros de la Unasur.
Del mismo modo, el Plan de Acción recomienda la reevaluación del
Convenio de Pagos y Créditos Recíprocos ALADI e invita a evaluar la
iniciativa Sistema Unitario de Compensación Regional de Pagos
(Sucre) u otros sistemas de compensación y unidad de cuenta regional
para cursar transacciones.
Destaca asimismo el acuerdo de los países suscriptores del
convenio constitutivo del Banco del Sur para acelerar su
lanzamiento, conscientes de la necesidad de contar con instrumentos
de financiación de largo plazo.
Estos, además, invitan al resto de los países de la Unasur a
sumarse a la iniciativa con el propósito de consolidar el proceso de
integración regional, la cohesión social y la soberanía económica y
financiera.
La creación del Banco del Sur fue avalada ya por los mandatarios
de Unasur, pero todavía debe ser cumplimentada a nivel legislativo
por varios países, pues su puesta en funcionamiento requiere la
aprobación de los distintos parlamentos.
En Argentina, el estatuto del Banco del Sur fue aprobado el mes
pasado por el Senado y espera su tratamiento en Diputados. Del resto
de los siete países involucrados en el proyecto, hasta el momento
ratificaron el convenio Ecuador y Venezuela, que representan un 34,3
por ciento del capital.
Bolivia inició también los trámites de ratificación legislativa,
mientras en Brasil y Uruguay los procesos vienen más lentos, según
precisó aquí la Cancillería.
Por otra parte, el Consejo Suramericano de Economía y Finanzas
asumió el compromiso de fortalecer a la Corporación Andina de
Fomento (CAF), cuyo objetivo principal es promover la integración,
el desarrollo y la inclusión social.
Finalmente, llamó a incentivar el comercio intra-regional
mutuamente beneficioso y a confluir hacia la complementación
socio-productiva basada en la cooperación, el aprovechamiento de las
capacidades y potencialidades del área, el uso sustentable de los
recursos naturales y la generación de empleos.
UN PASO HISTORICO EN BUENOS AIRES
Presente aquí durante las deliberaciones del Consejo, el
canciller venezolano, Nicolás Maduro, catalogó la instalación del
nuevo órgano como un paso histórico de la región que se está dando
en Buenos Aires.
Subrayó que durante el encuentro se dejaron escuchar
manifestaciones muy duras y claras sobre el agotamiento del sistema
capitalista del norte y la necesidad de ir tomando un camino propio
suramericano.
Vamos hacia la construcción de mecanismos para el fortalecimiento
de la economía productiva y para desengancharnos de los vaivenes del
dólar, que se impuso hace 40 años, anticipó.
Con relación al Fondo Latinoamericano de Reservas, el jefe de la
diplomacia venezolana recordó que Suramérica dispone en la
actualidad de 570 mil millones de dólares de reservas, por lo que si
sólo un porcentaje viniera a integrar dicho fondo, tendríamos gran
capacidad para el desarrollo de la región.
Por su parte, y en conferencia de prensa al término del
encuentro, Boudou celebró que el texto aprobado pone de manifiesto
la solidez y el buen momento de nuestras economías y la voluntad de
los países del bloque de seguir trabajando juntos para dar
respuestas a este momento de turbulencias.
Una semana antes, en Lima, el propio titular argentino de
Economía había dicho que en un mundo que genera incertidumbres, los
países de la Unasur pueden mostrar certezas, dar respuestas
económicas, técnicas, y también políticas para seguir generando
convergencias y consolidar esta etapa de crecimiento.
La creación del Consejo sostuvo por su lado la secretaria general
de Unasur, María Emma Mejía- es un proyecto irreversible de
integración suramericana.
Presente en la reunión, la ex canciller colombiana destacó
asimismo la decisión clarísima de fortalecer el comercio inter-regional,
que hoy alcanza los 120 mil millones de dólares.
Atentas al histórico acontecimiento y al diseño de una nueva
ingeniería financiera regional, un centenar de organizaciones
sociales reclamaron al Consejo una integración regional que sirva a
los derechos de la población.
En un petitorio difundido aquí, sugirieron además a los ministros
de Economía y titulares de los bancos centrales ayudar a proteger el
patrimonio y la riqueza generada en la región de la acción
depredadora, especulativa y saqueadora protagonizada desde el centro
del sistema económico-político.
El texto, suscrito entre otros por el Premio Nobel de la Paz
Adolfo Pérez Esquivel, la Alianza Social Continental y el Comité
para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo, consideró además
imprescindible superar la demora en la creación del Banco del Sur.
Del mismo modo, respaldó las iniciativas del flamante Consejo
enfiladas al control coordinado de los movimientos especulativos de
capitales, la creación de un sistema regional de reservas y la
protección de los derechos económicos y sociales de la población,
como eje de la integración productiva y comercial.
Por último, reclamó una auditoría integral de las deudas, como
han hecho algunos países de la región, para poner fin a los crímenes
y la impunidad del poder financiero que hoy está haciendo tambalear
a los países centrales, pero desde hace cuatro décadas viene
determinando la vida y muerte de nuestros pueblos.