El primer ministro británico, David Cameron, declaró que
recientes disturbios en Reino Unido fueron un síntoma de decadencia
moral, a lo cual se opuso el exjefe del Gobierno, el laborista Tony
Blair (1997-2007).
En un análisis para el diario The Observer, calificado de muy
raro en el mundo de la política interna, Blair rechazó la postura de
Cameron al afirmar que su declaración se trataba de una lamentación
pomposa, informa hoy el períodico The Guardian.
Para el exgobernante, las revueltas callejeras registradas en
esta capital y otras ciudades tienen su origen en el descontento de
jóvenes marginados de los actuales proyectos sociales.
Cameron, por su parte, subrayó que existen problemas profundos en
la sociedad británica que han estado creciendo durante mucho tiempo.
Los incidentes violentos, ocurridos del 6 al 9 de agosto últimos,
se saldaron con cinco muertos y cerca de tres mil detenidos de los
cuales más de mil ya pasaron por algún tribunal.
Esos hechos tuvieron su punto inicial en el barrio multiétnico de
Tottenham, luego de la muerte de un hombre de 29 años, abatido por
la policía, señaló Prensa Latina.
La administración de Cameron describe los disturbios como una ola
de delincuencia espontánea, masiva y descontrolada, mientras desde
la oposición laborista son vistos como consecuencia de males
sociales más profundos, arreciados por los recortes al gasto público
frente a la deuda fiscal.
El líder del opositor Partido Laborista, Ed Miliband, tachó de
simplistas las soluciones dadas por el Ejecutivo de conservadores y
liberaldemócratas sobre las revueltas.
Culpar a los demás, como se limita a hacer el Gobierno, es un
error, afirmó Miliband, quien solicitó la apertura de una
investigación que esclarezca lo ocurrido.