Loren Nichols tiene la solución para los inmigrantes sin papeles
que lleguen a Kennewick, Washington. Sencilla, rápida y sin duda con
un efectivo poder disuasorio: acribillarlos a balazos antes de
entrar al territorio... o aplicarles la pena capital si se niegan a
salir. El aspirante a concejal por esa ciudad de 78 000 habitantes
—donde radican 18 000 hispanos, en su mayoría mexicanos—, propuso
darles 30 días a los indocumentados para que se vayan, si es que
"aprecian sus vidas", e instó a su cacería sugiriendo que la ciudad
pague 1 000 dólares por cada entrega a las autoridades locales.
Racismo visceral e impúdico en el paraíso de las libertades, cuya
administración carece de voluntad política para aplicar una reforma
migratoria, que se evaporó entre otras promesas de campaña de Obama.
Odio hasta el paroxismo (e impunidad) en medio de un clima
antinmigrante, institucionalizado ya en otros estados, que amenaza
con legitimarse en la mismísima capital del autoproclamado "paladín
y apóstol" de los derechos humanos.
Grupos proinmigrantes y líderes latinos de Washington advirtieron
que este tipo de lenguaje amenazador crea un ambiente con
consecuencias peligrosas para los aludidos. "OneAmerica, la
organización más grande en defensa de los inmigrantes en el estado
de Washington, exige una disculpa inmediata del señor Nichols",
expresó su director, David Ayala, en un comunicado de prensa.
No obstante, el candidato con esa retórica rancia e intolerante
avanzó a la elección general con casi 400 votos en su distrito,
aproximadamente uno de cada cuatro posibles, y obtuvo lo suficiente
para disputarle el cargo al actual concejal en las próximas
elecciones generales de la ciudad¨...