Desde el subtítulo universal del 2007 en Duisburgo, Alemania, a
la dupla caribeña se le reclama mejores dividendos a la hora de la
verdad, pero lo cierto es que en este instante la obtención del
boleto olímpico a Londres’12 compensa perfectamente su posición,
sobre todo porque Karel lleva menos de un año paleta en mano, y eso
ante rivales tan exigentes puede costar caro.
La discusión de las medallas fue un claro ejemplo, a los nuestros
les pasó factura el escaso rodaje competitivo y pese a mejorar sus
últimos cronos con un 3:36.974, quedaron a la zaga de alemanes,
azeríes, rumanos y checos, quienes también bajaron sus tiempos en
condiciones óptimas, con el viento soplando 2,7 m/s a favor.
Así concluye la aventura mundialista de Karel, Serguey y el resto
de la armada cubana, cuyo reto en Szeged pasaba más por ganar
puestos bajo los cinco aros que por ampliar el botín en citas del
orbe, inamovible en tres oros, cuatro platas y cinco bronces.
Eso sí, la experiencia tendrá un efecto muy positivo en la
preparación rumbo a los Panamericanos de Guadalajara, que se
encuentran a solo un par de paletadas.
Por lo demás, el Mundial cerró sin demasiadas sorpresas, pues
prevaleció el histórico dominio europeo, con Alemania y Hungría a la
cabeza, otra vez envueltos en su eterna disputa, concluida en tablas
al menos en la cantidad de títulos, seis para cada bando.
Por la armada teutona sobresalieron entre otros Max Hoff, con par
de coronas, y las jóvenes Tina Dietze y Anne Knorr, mientras por los
magyares Tamara Csipes, Katalin Kovács y Attila Vajda marcaron la
diferencia.