Surgió el 22 de agosto de 1961, como fruto directo del primer
Congreso de Escritores y Artistas de Cuba, pero resultado de una
fecundación que había tenido sus indicios meses antes, con el
preludio de la revolución cultural alumbrando en los faroles de la
Campaña de Alfabetización, y el cénit definitorio de la política
cultural cubana: el encuentro de Fidel con artistas e intelectuales
en la Biblioteca Nacional, en junio del propio año.
Entonces, la guía fue Palabras... , en el transcurso de
otros seis congresos de la UNEAC, como oráculo del buen camino
siguió estando Palabras... , y este último fin de semana, en
la gala que homenajeó el medio siglo de la organización, volvió a
resonar en sus esencias.
Aquel diálogo que culminó con el discurso de Fidel Palabras a
los intelectuales "nos acercó a un consenso que hasta hoy
es modelo de nuestra democracia socialista; abrió un camino nuevo en
la cultura cubana. Su impulso creativo alimentó un espíritu unitario
que hizo que la mayoría se identificara con él", expresó Miguel
Barnet, presidente de la institución cultural, en el acto por el
aniversario 50 el pasado sábado.
Esta noche de gala donde el pensamiento del Comandante se hizo
presente una y otra vez en la sala García Lorca, contó con la
asistencia del General de Ejército Raúl Castro Ruz, Primer
Secretario del Partido y Presidente de los Consejos de Estado y de
Ministros, intérprete insuperable del pensamiento de Fidel como
máximo inspirador de esa casa y abrigo de los escritores y artistas
de Cuba que significa la UNEAC.
Dando voz a su legado poético y patriótico se hizo sólida la
presencia de Nicolás Guillén, primer presidente de la institución,
"portador del espíritu de la nación, militante de larga trayectoria,
ajeno a posiciones sectarias, expresión de la vanguardia intelectual
y política de nuestra historia", como lo recordó Barnet.
Tampoco faltó la evocación de muchos otros amigos fundadores, o
compañeros sumados a lo largo de diez lustros.
Como aspiración declarada del antes y el mañana de la UNEAC, su
presidente sintetizó: la búsqueda de una concertación entre la
complejidad de visiones y razonamientos en la organización,
"equilibrio por el cual nos hemos debatido en este medio siglo".
Tal convicción fue refrendada por un discurso que, en códigos
musicales y danzarios, con la intervención de más de 20 solistas y
agrupaciones artísticas bajo la dirección de Alfonso Menéndez, habló
de nuestra riqueza identitaria, de la pluralidad de raíces que nos
alimentan como nación, del respeto a una diversidad de géneros por
cuanto esta es expresión de multiplicidad creativa.
La puesta en escena, evidencia de lo cultivado en 50 años de una
educación artística como derecho y no mercancía, corroboró ante los
sentidos otra aseveración de Barnet: La UNEAC es una herramienta de
vanguardia intelectual que nada tiene que ver con una concepción de
elite. Ha sido y será siempre un laboratorio de ideas, nicho de
debate, sitio para promover lo mejor y más valedero de la cultura
cubana.
La gala por el aniversario 50 de la UNEAC contó además con la
asistencia de los miembros del Buró Político Esteban Lazo Hernández,
vicepresidente del Consejo de Estado; Marino Murillo Jorge,
vicepresidente del Consejo de Ministros y Lázara Mercedes López Acea,
primera secretaria del Partido en la capital; José Ramón Fernández,
vicepresidente del Consejo de Ministros y Abel Prieto Jiménez,
titular de Cultura, entre otros ministros y dirigentes del Partido y
del gobierno, así como personalidades de la cultura cubana.
Al culminar la velada, en medio de saludos afectuosos, Raúl
auguró a la institución un centenario necesario y merecido.