MADRID, 19 agosto.— Por tercera jornada consecutiva, la Policía
española reprimió hoy una manifestación en esta capital contra el
uso de fondos públicos para financiar la Jornada Mundial de la
Juventud (JMJ) y la visita del papa Benedicto XVI.
Fuerzas
antidisturbios volvieron esta noche a cargar contra la segunda
protesta de repudio a la violencia que, con esta jornada, llevan
tres días ejerciendo contra miles de manifestantes laicos opuestos a
la financiación estatal de la JMJ y el viaje del Pontífice.
Frente al Palacio Real, donde se celebraba un acto con peregrinos
asistentes a la Jornada, los agentes del orden repartieron golpes a
la vez que trataban de establecer un cordón para separar a los
jóvenes cristianos de los representantes laicos, según el diario El
País.
Unas dos mil personas marcharon en protesta por la brutalidad
policial que tuvo lugar luego de la concentración del pasado
miércoles en la emblemática Puerta del Sol y de un acto similar de
repulsa a esos excesos realizado la víspera.
Tras más de tres horas de caminata, los manifestantes
prosiguieron su recorrido incierto hacia la zona de la catedral de
La Almudena, debido a que las fuerzas de seguridad bloquearon los
accesos a Sol, de acuerdo con la agencia estatal de noticias EFE
Un helicóptero de la Policía española sobrevuela la zona, lo que
hizo posible que los agentes supieran en cada momento los
movimientos de quienes participan en la movilización, indicó la
propia fuente.
Los convocantes de la marcha de hace dos días denunciaron la
posible existencia de un plan coordinado entre la iglesia y las
instituciones para conseguir disminuir el éxito de la misma.
En un comunicado, las asociaciones Europa Laica, Redes Cristianas
y la Asociación Madrileña de Ateos y Librepensadores apuntaron que
los incidentes del miércoles último, con saldo de ocho detenidos y
11 heridos leves, se pudieron provocar premeditadamente.
Criticaron, además, las trabas y las cargas contra los
manifestantes autorizados legalmente, mientras los peregrinos
gozaban de total impunidad, permitiendo el acoso a los ciudadanos
que se manifestaban.
La represión perpetrada por los antidisturbios se aprecia con
claridad en varios videos que comenzaron a circular en Internet, en
los que puede verse cómo los agentes actúan contra ciudadanos
inermes sin aparente justificación.