Miles de trabajadores del complejo petrolero colombiano de Campo
Rubiales en Puerto Gaitán, Meta, y habitantes de ese municipio
mantienen una protesta por violaciones a sus derechos y promesas
incumplidas, dio a conocer Prensa Latina.
Así lo confirmo hoy a Prensa Latina el directivo de la Unión
Sindical Obrera (USO) de la industria petrolera Héctor Vaca, quien
aseguró que persisten las trasgresiones por parte de la
transnacional canadiense Pacific Rubiales, operadora del campo.
Vaca señaló que los trabajadores retomaron la protesta por que la
compañía dejó de contratar a las personas del pueblo desde las
pasadas manifestaciones, hace un mes, y en cambio se trajo personal
de otros lugares del país.
Por otra parte el directivo advirtió que Pacific Rubiales bloquea
el libre ejercicio sindical, al tiempo que mantienen relaciones
obrero-patronales arcaicas ante la indiferencia del Estado.
Vaca denunció que la transnacional continúa sus operaciones en
ese campo de los Llanos Orientales desconociendo las leyes
nacionales y como si se tratara de un territorio ajeno a Colombia.
A su vez, indicó que las comunidades indígenas desplazadas de la
zona por la transnacional se mostraron inconformes con la decisión
del Gobierno de llevar a la capital del país las mesas de
negociaciones surgidas de las primeras manifestaciones.
En ese sentido Vaca refirió que los pueblos originarios en la
región se sienten excluidos, pues Estado debió acudir a la zona
teniendo en cuenta que los indígenas no cuentan con los recursos
suficientes para su movilidad hacia Bogotá.
De esa manera los indígenas consideran que con ello se busca
apartarlos de las negociaciones y coartarles oportunidades para
defender sus derechos como pueblo.
Asimismo, Vaca reveló que una nutrida comitiva de la USO expuso
ante la Comisión Quinta del Senado las reiteradas violaciones
cometidas por Pacific Rubiales y la multinacional española Cepcolsa.
En ese escenario quedó de manifiesto como en los Llanos
Orientales se violenta la soberanía nacional, se impacta
negativamente el medio ambiente, arrincona y elimina el proyecto de
vida de las comunidades indígenas.
A ello se añade que las compañías evaden tributos y regalías,
manejan a su antojo la explotación de crudo y saquean el salario de
los obreros, generando condiciones laborales insalubres, injustas,
indecentes e inhumanas, de acuerdo con las denuncias.