El portavoz de la OTAN aseguró hoy que los insurgentes libios,
registraron un avance significativo en los últimos días y condenó el
disparo de un cohete tierra-tierra del ejército contra la localidad
de Brega.
El coronel canadiense Roland Lavoie dijo que el proyectil no
causó daños, pero (el lanzamiento) es irresponsable, aunque se
abstuvo de explicar cómo es posible que las fuerzas leales al líder
libio Muamar el Gadafi aún dispongan de ese tipo de armas.
Los medios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte
(OTAN) aseguraron semanas atrás que la capacidad logística del
ejército libio está disminuida a una quinta parte de la original.
Los insurgentes han registrado avances significativos en los
últimos días en las ciudades Brega, Misrata y otras localidades que
rodean esta capital, lo que dificulta el aprovisionamiento de las
tropas, siempre según la versión del portavoz.
Lavoie describió esos avances como los más significativos de los
últimos meses.
En contrapartida, Gadafi aseguró la víspera en una alocución que
las formulaciones de sus adversarios son parte de una guerra
sicológica y reiteró su exhortación a los libios a repeler la
agresión de los olonialistas, como califica a la OTAN.
Casi cinco meses de bombardeos aéreos constantes por la alianza
atlántica han sido incapaces de doblegar la resistencia del
gobierno, informó Prensa Latina.
Las versiones y los desmentidos coinciden con trascendidos sobre
negociaciones entre las partes en pugna en la vecina Túnez, con la
participación del diplomático jordano Abdel Ilah al-Khatib,
representante del secretario general de la ONU, Ban ki-Moon.
Las versiones sobre contactos entre delegados del gobierno libio
y los insurgentes reflotaron en los últimos días, sin que existan
reportes solventes sobre la agenda de esos encuentros.
Antes aún, medios cercanos al gobierno libio aludieron a
contactos discretos por separado con ponentes de los gobiernos
francés y estadounidense, pero desde entonces no se han vuelto a
mencionar.
Lo único claro es que la manzana de la discordia sigue siendo la
figura de Gadafi, cuya presencia los opositores descartan a
ultranza, mientras el gobierno considera indispensable en cualquier
entendimiento.