El gobierno británico pretende imponer el toque de queda en
determinadas zonas del país, como parte de nuevos poderes que dará a
la policía tras disturbios violentos registrados la pasada semana,
dio a conocer Prensa Latina.
La ministra de Interior Theresa May, citada hoy por la prensa
local, afirmó que el Ejecutivo del primer ministro, David Cameron,
también estudia la opción de aplicar la medida a adolescentes
menores de 16 años de forma individual.
De acuerdo con la ministra, es necesario que la Policía pueda
imponer el toque de queda porque las actuales capacidades para
dispersar sólo permiten a ese cuerpo declarar una zona como de no
acceso con notificación previa.
Por otra parte, May explicó que el Gobierno seguirá adelante con
los planes de reducir en un 20 por ciento el presupuesto policial,
pese al pedido de altos cargos de reconsiderar el hecho, luego de
cuatro días de revueltas callejeras en Londres y otras ciudades
inglesas.
Al analizar los sucesos, Cameron atacó a la policía al argumentar
que sus tácticas no funcionaban y que cometió errores en la lucha
contra la violencia y la alteración del orden público.
Varios representantes de la fuerza de seguridad mostraron
escepticismo frente a la decisión del premier de nombrar como asesor
de criminalidad a un expolicía estadounidense.
Según la prensa local, se trata de William Bratton, exjefe
policial en Nueva York, Boston y Los Ángeles, donde hubo también
revueltas callejeras en agosto de 1992.
Para el presidente de la Asociación de Jefes de Policía en Reino
Unido, Hugh Orde, resulta contraproducente aprender a actuar basado
en la experiencia de una región estadounidense donde hay 400 bandas
causando estragos.
Por su parte, Jon Tully, de la Federación de agentes londinenses,
señaló que aunque Bratton tenga un currículum brillante en su país
el estilo de la fuerza del orden es diferente al de la nación
europea.