El gobierno boliviano insistió en la vía del diálogo con
representantes de agrupaciones indígenas que protagonizan hoy su
segundo día de marcha, tras partir la víspera de la ciudad amazónica
de Trinidad con rumbo a La Paz, reportó Prensa Latina.
De acuerdo con el vicepresidente del país suramericano, Álvaro
García, este conflicto por la construcción de la carretera Villa
Tunari-San Ignacio de Moxos, que atraviesa el Parque Nacional
Isiboro Sécure (Tipnis), al igual que otras protestas, tendrá
solución en las pláticas.
García recordó varias convocatorias a conversaciones para
establecer las consultas sobre esa obra, que une a las regiones de
Cochabamba y Beni, pero a la que no respondieron representantes de
los originarios, entre ellos Adolfo Chávez, de la Confederación de
Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano.
Lo mismo sucedió, dijo, con dirigentes de la Federación de Juntas
Vecinales de la ciudad de El Alto, aledaña a La Paz, antes de que
llamen a un paro en demanda de mayores inversiones regionales y
también en Potosí (sur), para evaluar demandas del Comité Cívico.
Sobre el ultimo contencioso, García garantizó que el Ejecutivo
cumple con los acuerdos de agosto de 2010 sobre la delimitación
entre las comunidades de Quillacas (Oruro) y Coroma (Potosí).
También se respondió a la instalación de la fábrica de cemento en
Coroma; la puesta en marcha de la metalúrgica de Karachipampa; la
preservación del Cerro Rico; la construcción de un aeropuerto
internacional y la atención a proyectos viales, agregó.
Por su parte, el presidente boliviano, Evo Morales, calificó de
acción política contra el gobierno las movilizaciones de diferentes
sectores sociales en Beni, la ciudad de El Alto y en Potosí.
Morales llamó la atención sobre la coincidencia de estas
protestas a dos meses de elecciones judiciales, previstas en octubre
próximo.
Asimismo afirmó que las tres protestas no cuentan con el debido
apoyo popular.