Reclamo de la demanda se atiende en los estanques

GERMÁN VELOZ PLACENCIA

HOLGUÍN.— "El pasado año lograron 127 toneladas en 1,3 hectáreas de espejo de agua", es la referencia inevitable que ofrece Noraida Hernández, subdirectora de producción de la Empresa PESCAHOL, sobre la brigada de seis hombres que en esa entidad marca pautas en la cría y ceba de la claria: especie de agua dulce que sigue conquistando el gusto de los cubanos, pero que a nivel nacional marca lamentables deudas con la demanda.

foto: Germán VelozA menudo se verifica el crecimiento y salud de los alevines.

En los estanques de la Unidad Empresarial de Base Alevipe, Luis Enrique Moreno, técnico en acuicultura y jefe de la brigada, dirige el proceso de clasificación de alevines planificado para la jornada. "Separamos los de mayor talla para evitar que depreden a los menores. El objetivo es asegurar supervivencia y rendimientos altos", dice.

Al elogiar a sus compañeros, destaca a Geovanis Cuadrado, quien suministra en tres momentos en el día casi 900 kilogramos de pienso de ceba y más de 340 de afrecho. "Cuando termina de distribuir la comida, se suma a la clasificación o a la pesca".

"Alimentar a los animales implica trabajar todos los días. No podemos permitir que retroceda su desarrollo por inestabilidad en el suministro de los alimentos".

Antes de marchar otra vez hacia los estanques comenta que disponen de un molino y una mezcladora destinados a procesar los subproductos del pescado, que reciben de varias unidades en la provincia. Con esa masa, argumenta, enriquecen el afrecho.

Mediante esa alternativa, en el primer semestre de este año el centro redujo la compra de pienso en cerca de 70 toneladas.

La conversación prosigue con Luis, quien ofrece de un golpe sus consideraciones acerca de los resultados productivos: "No falta agua, contamos con alevines de calidad y mantenemos una rigurosa disciplina tecnológica durante la preceba y la ceba".

Aquí hablan de concluir el 2011 con una captura de 200 toneladas. Con ese fin, a Luis y sus muchachos le incrementaron el área hasta llegar a dos hectáreas de espejo de agua, al tiempo que la UEB creó en enero otra brigada de seis integrantes.

Al grupo nuevo le asignaron 1,3 hectáreas (un estanque de tierra y 16 piscinas de concreto). Marcos Arencibia, técnico de amplia experiencia, lo dirige. Lleva varios años en el centro, domina los secretos de la obtención de larvas de diferentes especies y lo consideran ejemplo del interés por superarse. "Estoy en fase de elaboración de mi tesis de graduación como Ingeniero en la rama agroindustrial. El tema es el impacto económico del empleo de los subproductos de la pesca en la ceba de claria".

Noraida estima que la meta propuesta para finales de este año es posible y necesaria para incrementar la oferta de alimentos, razón de ser de los establecimientos de la Pesca en la provincia en su conjunto.

También lo cree así la bióloga Yamilé García. Esta joven, considerada un pilar en el proceso productivo, asevera que su preocupación constante es elevar el índice de supervivencia de larva a alevín.

Mentalidad ahorradora en Pavón

ENCRUCIJADA, Villa Clara.— Ya Carlos Díaz no padece los dolores de cabeza que a diario sufría, al ver que el pienso no alcanzaba para garantizar la alimentación diaria de las clarias en la Estación de Reproducción de Alevines y Cebas de Claria y Pez Gato de Pavón, conocida como PISPAVON.

Concientes él y su colectivo de lo que le cuesta al país ese producto en el mercado mundial y los problemas económicos por los que atraviesa, se dieron a la tarea de buscar alguna solución al dilema, y con el concurso de todos idearon una planta capaz de procesar los subproductos de cerdo provenientes de la empacadora de Vega de Palma, en Camajuaní.

Con esa iniciativa lograron aportar la parte de la comida fresca que necesita la claria, con lo cual han ahorrado toneladas de pienso y garantizado la continuidad del proceso de ceba.

Explica el director de la unidad, Juan Carlos Serrano, que esa especie necesita un 60 % de pienso y el resto, de alimento fresco, el cual se obtenía a partir de los residuos de Pescavilla, insuficientes para atender la demanda de los tres centros de ceba con que cuenta la provincia.

Los 61 trabajadores de la instalación también producen larvas y más de 15 millones de alevines, que son sembrados en las presas de varias provincias del centro del país. (FREDDY PÉREZ CABRERA)

 

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