El nuevo estilo del presidente Ollanta Humala, de más acciones,
menos palabras, que frenó una ofensiva mediática y política de
desgaste de su naciente gobierno, destaca este sábado en el panorama
semanal peruano.
El mandatario inauguró su manera de gobernar, dinámica, laboriosa
y de escasa locuacidad mediática, en una primera conferencia de
prensa, ofrecida a 15 días de iniciar su mandato de cinco años, en
una visita a Pisco, ciudad sureña que sufre las consecuencias de un
terremoto que la devastó en 2007, reporta Prensa Latina.
Humala puso a los reporteros literalmente a correr detrás suyo
con raudas caminatas, trotes y hasta el escalamiento de una loma
sobre la cual respondió las preguntas, en una jornada, el viernes,
en la que recorrió las zonas afectadas, inauguró obras y puso en
marcha la reconstrucción.
La visita a Pisco puso fin a la campaña conservadora de críticas
constantes y referidas a los temas más inimaginables, que en los
últimos días se expresaba en una especie de acoso que recriminaba al
mandatario por no hablar con la prensa.
El comentarista Santiago Pedraglio contrastó esa actitud de los
medios opositores que no han dado al nuevo gobierno la tradicional
tregua de críticas por sus primeros 100 días- con su docilidad ante
el pasado gobierno de Alan García.
Los medios de comunicación que se portaron mansamente con el
presidente Alan García hoy quieren imponerle la agenda al primer
mandatario, quitarle la iniciativa y horadar sus posibilidades de
emprender reformas importantes, señaló.
La respuesta de Pisco fue contundente, según diversos analistas,
pues el presidente dejó en claro que mantiene la iniciativa y marca
la agenda política, además de responder a todas las inquietudes,
justificadas o no, de la prensa.
La campaña opositora tiene entre sus temas centrales afirmar que
Humala busca restablecer la constitución marcadamente nacionalista
de 1979 a la que rindió homenaje al jurar el cargo el 28 de julio,
desatando la furia de sectores conservadores- e indultar a su
hermano Antauro, preso por encabezar una rebelión en 2005.
Ninguno de los dos temas está en la agenda, indicó el presidente,
que además desestimó críticas a algunos nombramientos de altos
funcionarios o asesores, dejando sentado que se corregirán si fuera
necesario, y de nuevos jefes del ejército y la fuerza aérea.
El mandatario priorizó la acción, pues junto a él llegó el primer
batallón de ingenieros militares para limpiar Pisco de los escombros
dejados por el sismo, todavía apilados en las calles, como primer
paso.
En un recorrido en el que recibió notables muestras de apoyo
popular, inició obras y coordinó acciones con autoridades locales,
dijo que la gran transformación que se ha propuesto realizar
comienza por la reconstrucción de la zona afectada por el terremoto,
por ser la más necesitada.
Subrayó que su agenda es la del pueblo, con el que dialogó en
varias oportunidades, y que prefiere más acción y menos palabras,
por lo que tendrá contacto con la prensa solo cada vez que las
circunstancias lo ameriten.
Tal política contrasta con la de su antecesor, que hablaba a
diario ante cámaras y micrófonos, sin haber podido cumplir la
emblemática promesa de reconstruir Pisco y las otras poblaciones
devastadas por el terremoto.
Humala anunció el cierre del fracasado Fondo de Reconstrucción
del Sur, creado por García y a cargo de empresarios privados, y
anunció que las estos podrán participar en el esfuerzo emprendido
por el Estado y el ejército, a tiempo de advertir el contenido
social de la edificación de viviendas.
Como secuela del fracaso que busca remediar, Humala visitó un
hospital inaugurado con gran despliegue mediático por su antecesor
poco antes de dejar el cargo y comprobó que sigue sin funcionar, por
no estar terminado y no contar con elementos esenciales.