Guillotin descubrió, al consultar los archivos de la desaparecida
Compagnie Générale Transatlantique (CGT), en el sitio web de la
fundación francesa French Lines, la mención de un expediente de la
investigación de los hechos realizada en 1960 por los dueños del
buque.
Su sorpresa fue grande cuando vio al lado del nombre del
documento, la restricción "Publicable: 150 años", aparentemente
escrita por los juristas de la CGT al archivarlo.
La fundación French Lines, retomando una marca que usaba la CGT
para sus operaciones, maneja un servicio de investigación histórica
de distintos fondos de empresas de navegación, en su sede de la
ciudad portuaria de Le Havre, con el propósito de garantizar la
conservación del patrimonio marítimo francés.
"La tragedia de la Coubre marcó la historia de mi familia",
señala Guillotin. "Cuando niño yo me fijaba en cómo mi padre había
escapado a una catástrofe tan grande".
"Mi padre no murió en el evento pero sí fue herido y sufrió luego
secuelas que lo afectaron toda la vida. Perdió la facultad del oído
del lado izquierdo y tuvo que someterse a varias operaciones".
"En el momento de la primera explosión se encontraba en su
cabina, escribiendo a su esposa. Siempre lo escuché decir que la
explosión fue extremadamente fuerte, y que luego el comandante del
barco organizó urgentemente la evacuación que se realizó con la
ayuda del personal de socorro cubano".
La tripulación de La Coubre se quedó una docena de días en La
Habana en espera de su regreso a Francia.
"Los marinos se encontraban bastante afectados por la dimensión
de la catástrofe en la cual habían perdido a seis compañeros, dos de
ellos tan destrozados que no se pudo recuperar sus cuerpos", cuenta
Guillotin.
"Fue entonces que recibieron la visita de Fidel Castro y del Che
Guevara que vinieron a expresar su apoyo".
Jean-Marie Guillotin era oficial de mecánica a bordo de La Coubre.
Tenía dos hijos. "Yo tenía entonces dos años y mi hermana seis
meses".
Guillotin ha conservado los papeles de su padre relacionados con
estos días. "Fueron vestidos, alimentados, hospedados en el Hotel
Plaza de La Habana. Tengo hasta una hoja en la cual mi padre había
anotado todos los objetos que perdió en la explosión".
Los 22 sobrevivientes franceses de La Coubre fueron luego
repatriados a Francia por barco.
Guillotin tuvo la oportunidad de conversar con varios familiares
de víctimas cubanas de La Coubre. "Fue muy emocionante", comentó.
Ellos no solo recordaron cómo la pérdida de sus padres en el
atentado afectó su existencia y la del conjunto de sus familias,
sino que pidieron al visitante francés seguir a su lado en la
búsqueda de la verdad. "Todos sabemos que fue obra de la CIA",
insistió Golio Sotolongo, uno de ellos.
Guillotin tiene la esperanza de lograr la desclasificación de
aquel documento.