A partir de este sábado, una nueva obra maestra de la pintura
cubana, el retrato de Fidel pintado por Servando Cabrera Moreno,
enriquecerá los fondos de las Salas de Arte Cubano que atesora el
Museo Municipal de la Isla de la juventud.
Considerado uno de los maestros de las artes visuales cubanas de
la segunda mitad del siglo XX, Servando realizó esa obra en 1980 y
plasmó en ella no solo su testimonio personal de respeto y
admiración hacia el líder de la Revolución, sino también la peculiar
poética que como artista había consolidado en esa etapa final de su
vida, en la que dejó una huella indeleble en el dominio de la línea,
el manejo de las transparencias y la recreación de atmósferas
líricas.
A inicios de los 60, y ante las radicales transformaciones
revolucionarias que se operaban en el país, Servando abrazó de
manera muy creativa una estética realista, que dio frutos de
excelencia como sus cuadros Milicias campesinas y otros en
los que representó la ascensión popular al poder.
Su labor como maestro, en la formación de las primeras hornadas
de la Escuela Nacional de Arte, marcó el ejercicio pedagógico de la
época. Varias de sus piezas más significativas pueden admirarse en
el Museo Nacional de Bellas Artes, y el Estado dispuso la mansión
conocida como Villa Lita, en la calle Paseo, del Vedado, como Museo
Biblioteca que lleva su nombre y promueve su obra.
La donación al patrimonio pinero provino de Alexis Leyva Machado
(Kcho), quien, algo más de tres años atrás, en retribución a lo que
su patria chica, Nueva Gerona, aportó a su formación profesional y
humana y en homenaje a la memoria de su progenitora, Martha Machado,
destacada ceramista, adquirió obras de creadores representativos del
arte cubano de todos los tiempos para fomentar una colección pública
al alcance de los pobladores de la Isla de la Juventud.
"No me veo creciendo como artista en una sociedad diferente a la
nuestra, donde al talento se le han abierto infinitas posibilidades.
O fuera un paria, o cuando más, de rebelarme contra el hambre o la
falta de oportunidades, un indignado. Y no es mi caso, sino el de
cientos de miles de jóvenes cubanos que se han podido abrir paso en
las ciencias, la educación, el deporte y la cultura, o tienen un
trabajo digno", comentó a Granma días atrás quien es hoy uno
de los creadores de mayor reconocimiento internacional.
"Por eso —añadió— no creo que mi gesto sea como para envanecerme.
La gente de mi tierra, aquí en mi Isla de la Juventud, como en toda
Cuba, tienen ojos y corazón para apreciar el arte".
La donación de la obra de Cabrera Moreno tiene lugar en la recta
final de la jornada Lo mío, pinero, por Cuba, por la Revolución, que
desde el pasado 3 de agosto lleva a cabo un grupo de artistas en ese
territorio insular.
El público pinero disfrutó de las canciones de Polito Ibáñez y
recibió un baño de buen humor con el ingenio de Carlos Gonzalvo (el
popular profesor Mentepollo) y Lázaro Hernández.
Kcho reeditó una nueva versión de su acción artística Vive y
deja vivir, mediante la cual fabricó con cerámica roja cientos
de ladrillos con forma de embarcaciones, uno de los elementos
distintivos de su quehacer artístico.