En el Comité Central, en el MINREX, la Pesca¼
, y en el pueblo están sus compañeros y amigos quienes dicen con
orgullo: "¡Yo fui compañero de Malmierca!". También están en las
calles por donde anduvo, la escuela¼ ,
como testigos excepcionales de su andar.
Quienes lo conocieron sintieron por él admiración y respeto; al
decir de María Elena Silva, su viuda, quien lo acompañó sus últimos
20 años de vida, su imagen fue la de un hombre serio y respetuoso,
pero de gran ternura y sensibilidad, honesto y solidario".
Asegura que su mayor virtud fue la de ser un fidelista
convencido. Su sueño, el de ser periodista; insatisfacción, lo que
le faltó por hacer; privilegio, dar la vida por Cuba.
Múltiples son las anécdotas que ella recuerda —la mayoría
recogidas por él en el libro Setenta años por Cuba—, desde su
participación en actividades importantes, hasta otras de carácter
simpático.
Nació el 25 de septiembre de 1930, en la barriada capitalina de
Lawton. Su preparación fue autodidacta, basada en una educación
masónica. Muy joven se entregó a la Juventud Socialista Popular y
luego al Partido del mismo nombre. Desde entonces, ocupó
responsabilidades en la organización y convirtió al Partido en su
hogar, escuela y trinchera.
Al triunfo de la Revolución fue fundador de los Órganos de la
Seguridad del Estado y participó en la construcción del Partido
Comunista e integró el Secretariado de su Comité Central. También se
desempeñó como viceministro de la Pesca, y creó la revista Mar y
Pesca. Fue director fundador del Periódico Granma y durante
más de 15 años Ministro de Relaciones Exteriores.
Ya con la salud deteriorada pasó a dirigir la revista Business
Tips on Cuba, que proporcionaba información de negocios en la Isla
para extranjeros, hasta su muerte el 11 de agosto de 2001. Todo
cuanto nos legó Isidoro Malmierca es muestra de su talento, de
alguien que recorrió caminos muy diversos y en todos dejó una
impronta imborrable.