Los aviones teledirigidos de Estados Unidos han matado 168 niños
paquistaníes desde que la Agencia Central de Inteligencia (CIA)
comenzó a utilizarlos en ese país hace siete años.
Un reporte difundido este jueves por la Oficina de Periodismo de
Investigación, con sede en Londres, también reveló que el número
real de ataques de los drones en Pakistán es ocho por ciento mayor
al oficial, lo cual eleva consecuentemente el número de víctimas,
reporta Prensa Latina.
De acuerdo con el informe, ampliamente difundido por medios de
prensa locales, los golpes de las aeronaves no tripuladas sobre
territorio paquistaní aumentaron bajo la presidencia de Barack Obama
y totalizaron 236, a razón de uno cada cuatro días.
La entidad indicó que de los dos mil 863 insurgentes caídos bajo
los misiles de los aviones-robot, unos dos mil 292 ostentaban un
bajo rango militar, y que solo habían sido mencionados los nombres
de 126.
La CIA rehúsa hacer comentarios sobre esos ataques pese a ser
Estados Unidos la única potencia militar ocupante de la región con
capacidad para lanzar misiles desde esos artefactos operados por
control remoto.
En privado, funcionarios estadounidenses alegan que ese programa
es vital en la lucha contra los talibanes y Al Qaeda, además de que
la precisión de los bombardeos permite minimizar los "daños
colaterales".
La Oficina de Periodismo de Investigación, empero, aseguró tener
informes creíbles de que las víctimas mortales entre los civiles
fluctuaban entre 385 y 775, entre ellos, de 164 a 168 niños.
Aunque el estudio advirtió una reducción de las bajas civiles en
el último año, afirmó tener indicios confiables de que en los 10
últimos golpes habían muerto por lo menos 45.
Recientemente, al comparecer ante un seminario organizado por las
Fuerzas Armadas paquistaníes, el primer ministro Yousuf Raza Gilani
criticó los bombardeos de los aviones no tripulados por
considerarlos contrarios a la estrategia antiterrorista nacional.
Los ataques de aviones teledirigidos dentro de nuestras fronteras
están en conflicto con la realidad sobre el terreno e impactan
negativamente nuestros esfuerzos en el control de las tendencias
radicales, dijo.