El gobierno italiano mostró hoy disposición de aplicar medidas de
ajustes más severas que permitan equilibrar su presupuesto en 2013,
tras la solicitud de la Unión Europea (UE) de aplicar urgentes
reformas frente a la deuda, advirtió Prensa Latina.
En una comparecencia extraordinaria ante las comisiones de
Asuntos Constitucionales y Cuentas del Parlamento, el ministro de
Economía de Italia, Giulio Tremonti, comentó que la pasada semana el
Banco Central Europeo pidió la privatización a gran escala de
servicios locales.
La entidad financiera también solicitó reformar el sistema de
pensiones y mayor flexibilidad en el mercado laboral.
Tremonti subrayó que el Ejecutivo estudia la puesta en práctica
de un nuevo paquete de medidas de austeridad, adicional al alcanzado
en junio último.
En reunión con sindicalistas y empresarios efectuada la víspera,
el primer ministro Silvio Berlusconi adelantó que el próximo
miércoles el Gobierno aprobará un decreto de emergencia con medidas
de reducción del déficit, aunque sin mencionar propuestas concretas.
Partidos opositores critican la gestión de Berlusconi por la poca
claridad del gabinete sobre la manera de recuperar las finanzas
públicas en medio del hundimiento de la confianza de los mercados.
La elevada deuda italiana, que ronda 120 por ciento del Producto
Interno Bruto, genera especulación de los mercados, temerosos de un
rescate externo, tal como les sucedió a Grecia, Irlanda y Portugal.
Alemania, el principal acreedor de la zona euro, insta al
Ejecutivo de Roma a que implemente cuanto antes sus planes de ajuste
fiscal debido a lo difícil que resultaría un rescate para el país,
miembro de G7 (los siete estados más industrializados del mundo).
Economistas germanos estiman que las necesidades financieras
italianas son demasiado grandes para que las pueda asumir el fondo
de salvamento europeo (750 mil millones de euros), aún cuando fuera
triplicado.