El Parlamento británico reanuda hoy sus actividades a solicitud
del primer ministro David Cameron, quien convocó con urgencia a
ambas cámaras para encontrar una salida a la crisis generada por
varios días de violentos disturbios, informó Prensa Latina.
Tanto los miembros de la Cámara de los Comunes como la de los
Lores retornaron de sus vacaciones para dar forma al debate político
sobre el tema.
El conflicto castigó cuatro días consecutivos a esta capital y
luego abarcó otras ciudades, entre ellas Manchester y Liverpool, al
norte, y Birmingham y Nottingham, en el centro.
De acuerdo con reportes policiales, al menos cuatro personas
resultaron muertas y más de mil fueron detenidas por la violencia
callejera sin precedentes que comenzó el sábado último en Londres.
Cameron afirmó la víspera que la policía adoptó planes de
emergencia para utilizar bombas de agua con el fin de detener a los
manifestantes en caso necesario.
Por su parte, el alcalde de Londres, Boris Johnson, del
oficialista Partido Conservador, instó al Gobierno a reconsiderar
sus planes de reducir las fuerzas policiales como parte de sus
drásticas medidas de austeridad destinadas a disminuir el déficit
público.
Para la oposición, los recortes de servicios sociales y su
deficiente gestión contribuyen al estallido de los conflictos en
Reino Unido, donde el número de desempleados ronda los 2,5 millones
de personas, en su mayoría jóvenes.
La escalada de disturbios violentos tuvo su origen en el barrio
multiétnico de Tottenham, tras la muerte de un hombre de 29 años,
abatido por la policía.
El hecho en sí, sostienen analistas, es tal vez expresión de la
desesperanza y frustración de las personas pobres, jóvenes
principalmente, por desear una realidad socioeconómica diferente,
más inclusiva y menos elitista.
Desean que aquellos que hoy les acusan de violencia descerebrada
intentaran ver más allá de lo que pasa para descubrir el origen de
tales actuaciones, subrayan los expertos.