El tema de su agenda tuvo que ver con un humillante "pedido" a
las autoridades iraquíes, como si allí no hubiesen muerto casi un
millón de personas luego de la invasión y ocupación norteamericana.
Ahora Washington exige que se les otorgue inmunidad judicial a los
50 000 militares que han quedado en esa tierra.
Mullen, más que un pedido, dio una verdadera cañona a los
principales dirigentes de la nación árabe y se mostró seguro de que
antes de finalizar el presente año el gobierno de Bagdad otorgará
tal patente de corso a las tropas embarradas de sangre.
Iraq tiene que decidir pronto, exigió el alto militar del
Pentágono.
"También creo que ellos entienden que se nos está acabando el
tiempo rápidamente para que podamos analizar otra opción", señaló
Mullen a los reporteros, luego de una reunión con el presidente
Jalal Talabani y el primer ministro Nuri al-Maliki.
Mientras, en las calles de las ciudades de esa nación, la
celebración del Ramadán (mes de ayuno musulmán) se ha visto
interrumpida por acciones violentas de facciones rivales que actúan
a la sombra de una fuerza militar de ocupación, preocupada por los
negocios petroleros y no por la seguridad de la población.