BUENOS AIRES, 7 agosto.— La memoria de dos jóvenes diplomáticos
cubanos asesinados y desaparecidos durante la última dictadura
militar argentina fue exaltada hoy aquí con la colocación de una
placa en el sitio donde fueron secuestrados hace 35 años.
La muerte fue el desmedido precio que Jesús Cejas Arias y
Crescencio Galañena Hernández debieron pagar por ser representantes
de la solidaridad y el ejemplo de la Revolución cubana, sostuvo la
periodista Stella Calloni en la ceremonia, efectuada el porteño
barrio de Belgrano.
C alloni recordó que a mediados de las década de 1970 varias
misiones diplomáticas de la isla fueron víctimas de reiterados
ataques de organizaciones terroristas afincadas en Miami, Estados
Unidos, y lideradas por contrarrevolucionarios cubanos "que todavía
hoy gozan de impunidad", denunció.
Subrayó que la conmemoración del 35 aniversario de la
desaparición de Galañena Hernández y Cejas Arias plantea además un
renovado desafío: hacer cuanto sea posible por conseguir la
liberación de cinco luchadores antiterroristas cubanos presos en
Estados Unidos desde 1998.
Hay que luchar por la libertad de Fernando González, Ramón
Labañino, Antonio Guerrero, Gerardo Hernández y René González,
porque hacerlo es también dar batalla por la dignidad y por la vida,
enfatizó.
Por su parte, la directora ejecutiva del Instituto Espacio para
la Memoria, Ana María Cariaga, dijo que la desaparición de los
diplomáticos cubanos no resultó para nada casual.
Hechos como éste formaron parte de la política de terrorismo de
Estado impuesta desde Washington para desarticular el movimiento
revolucionario y una generación de jóvenes que había asumidos el
compromiso de luchar por una sociedad más justa y que tenían como
guía a la Revolución cubana, apuntó.
La placa conmemorativa colocada en la intersección de las calles
La Pampa y Arribeños fue fundida semanas atrás en la sede de la
Embajada de Cuba en esta capital por pioneros y jóvenes de la misión
estatal cubana en Argentina e integrantes de la Asociación Barrios
por la Memoria.
Por primera vez vamos a fundir artesanalmente, pero con mucho
amor y respeto, un baldosón para perpetuar la memoria de dos
ciudadanos extranjeros víctimas del genocidio que vivió Argentina
tras el golpe del 24 de marzo de 1976, señaló entonces Mario Guiotto,
integrante de esa organización.
El juicio seguido por los crímenes de lesa humanidad cometidos en
el centro de detención clandestino Automotores Orletti reconoció y
acreditó que los dos diplomáticos cubanos fueron detenidos,
torturados allí y luego desparecidos.
Como resultado del proceso, el Tribunal Oral Federal número Uno
de esta capital condenó a prisión perpetua por delitos de lesa
humanidad al exgeneral Eduardo Cabanillas, quien fungiera como jefe
del también llamado "Jardín".
Además, sancionó con 25 años de prisión a los exagentes de la
Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) Eduardo Rufo y Honorio
Martínez, y con 20 años al exintegrante del Batallón 601 de
Inteligencia del Ejército Raúl Gulielminetti, apodado "mayor
Guastavino".