Luego
de varios ajustes técnicos, el reconstruido molino Julio Zenón, de
la ciudad de Manzanillo, alcanzó la estabilidad productiva tras su
reciente incorporación a la campaña de arroz en la provincia de
Granma, y responde al pico de cosecha, al procesar diariamente unas
250 toneladas; una cifra que puede elevarse a 300 y lo reafirmaría
como el de mayor capacidad en la Isla.
La sustitución total de la antigua maquinaria industrial por una
tecnología integral de última generación, mucho más rápida y
eficiente en el pelado, clasificación y pulido del grano, llegará a
multiplicar la producción hasta un máximo de 18 toneladas por hora,
hoy en 13, y aligerar así la acumulación del arroz en cáscara
extraído de los campos de la provincia, explicó a este diario
Gustavo Espinosa, administrador de la instalación.
La nueva capacidad de molinería y los niveles de producción
fijados al establecimiento y exigidos por la actual cosecha, le
permitirán en breve al complejo trabajar desahogadamente a un ritmo
variable entre 4,5 y 5 toneladas en cada una de las tres modernas
líneas.
Entre las ventajas de la tecnología recién instalada, Espinosa
señaló la obtención de un óptimo porcentaje de granos enteros, bien
pulidos y de mejor presencia; la limpieza de materias extrañas como
hierbas, piedras y elementos duros capaces de provocar roturas;
además de un sistema de clasificación que separa con precisión el
arroz entero del partido y de la denominada cabecilla.
Adjuntos al edificio tecnológico fueron montados cuatro modernos
silos con una capacidad total de 6 000 toneladas, los cuales pueden
guardar el producto a granel procesado, y a la vez garantizar
puntualmente la materia prima necesaria para el molino; si se tiene
en cuenta que el arroz necesita al menos 30 días de reposo después
del corte para completar la maduración, fijar propiedades, y
resistir sin partirse el proceso de molinería.
No obstante el significativo aporte que representa para el sector
arrocero la incorporación a la campaña del Julio Zenón, otros
detalles de inversión deberán pensarse con agilidad, a fin de
garantizar la permanente estabilidad del combinado industrial.
Entre estos destacan la reparación de una nave disponible para
guardar el producto ensacado, así como la pavimentación de los
viales interiores, hoy en peligro de anegarse con las lluvias.
Recientemente fue concluido el ramal ferroviario que llega al
establecimiento, de modo que ya es posible la evacuación rápida y
económica del molino ante cualquier circunstancia adversa en el
almacenaje.
La industria del arroz en la provincia de Granma, puntera en el
país, ha recibido en los últimos años el beneficio de inversiones en
secaderos y molinos, con el propósito de asimilar las crecientes
producciones agrícolas.