Si un país domina ampliamente una especialidad que entrega la
mayor cantidad de premios en unos juegos multideportivos tendrá
buena parte del camino allanado para liderarlos.
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La matancera Nelkis Casabona y el
camagüeyano Roberto Skyers destacaron en la velocidad.
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Así aconteció con el atletismo cubano en los recién concluidos IV
Juegos del ALBA, capaz de conquistar 30 medallas de oro de las 43
disputadas, dejando apenas siete para Venezuela, que cedió
aceleradamente en las últimas fechas del evento —coincidentes con
las acciones en la pista y el campo—, la ventaja en el medallero
general alcanzada gracias a sus innegables progresos cualitativos en
un sinnúmero de deportes y también a la mayor cantidad de
participantes en su condición de sede.
Se sabe que la mayoría de las principales figuras de Cuba en el
llamado Deporte Rey se foguean a estas alturas por Europa, pero
bastaba acudir con el resto de la preselección nacional para validar
in situ la superioridad.
Entre la treintena de titulares cubanos no todos sobresalieron
por la excelencia de sus rendimientos, pues algunos ni precisaron de
mayor esfuerzo al resultar evidente la dolencia del certamen en los
niveles cualitativos y cuantitativos de varias pruebas, que no opaca
el principal objetivo integracionista deportivo del ALBA.
Hay que destacar a quienes vencieron con sólidas o aceptables
marcas tomando como patrón de ocasión las A y B fijadas para acceder
al XIII Campeonato Mundial en Daegu, Corea del Sur.
Delante de las respectivas cifras A estuvieron Nelkis Casabona,
22.97 (+2.0), récord para los Juegos, y Roberto Skyers, 20.44 (+2.4,
sobre lo válido), ambos en 200 m, junto a Mailin Vargas, 18.77, en
bala.
Las B fueron superadas por la Casabona, 11.34 (-0.7), en 100;
Noel Ruiz, 45.53, Aymée Martínez, 52.01, y Daysurami Bonne, 52.04,
segunda, los tres en 400 m; Yuniel Hernández, 13.58 (+1.3), récord
para los Juegos, en 110 con vallas; Yariana Martínez, 14.19 (-0.8),
en triple; Yunio Lastre, 60.97, en disco; Michael Herrera, 20.67,
segundo en 200 m; y Víctor Moya, 2.28, en altura.
Bien por los velocistas, en mayoría con sus carreras más rápidas
de la temporada bajo el escrutinio internacional, incluido el 10.28
(+0.9) de David Lescay en el hectómetro, a tres centésimas de la
marca B; igual Moya, en recuperación mantenida, todos apoyados por
la ligera altura de Barquisimeto, unos 600 m sobre el mar.