En cambio, en este 2011, la oferta de ajo fresco que tantas
quejas ocasionó entre los productores al no disponer de mercado, es
inferior a la demanda de la industria, dados los reiterados
incumplimientos en las entregas pactadas y las insuficiencias en la
contratación por parte del Ministerio de la Agricultura.
La fábrica Caribe, que tiene variados renglones de producción,
incrementa en cuatro toneladas diarias la línea para producir pasta
de ajo destinada a tiendas de la red comercial, hoteles y centros de
elaboración.
Además la suministran en grandes tanques a otras unidades del
propio MINAL, donde la envasan en frascos pequeños y medianos.
Parte de ese condimento se adquiría en el exterior, y el
propósito de los trabajadores, técnicos y directivos de la planta de
Quivicán es sustituir esa compra.
La inversión tiene pronta respuesta al funcionar sin problemas y
asimilar la materia prima que le llega. Ahora el colectivo
perfecciona sus mecanismos de operación para elevar la eficiencia y
mantener la probada calidad en la pasta de ajo.
El aumento de la capacidad de 8 a 12 toneladas diarias se incluye
en el programa que desarrolla el MINAL para enfrentar las cosechas
"pico" en determinados renglones agrícolas y evitar pérdidas por ese
concepto.
Ahora, explicó Oleida Gálvez, especialista del proceso
tecnológico, estamos en condiciones de recibir cuanto ajo puedan
suministrarnos.
Este no es un buen año, dijo, porque las toneladas entregadas son
muy inferiores a lo que exige la nueva línea. Todo productor que
tenga ajo almacenado tiene aquí un mercado seguro y puntual en los
pagos.
Hasta finales de junio lo recibido no alcanzaba siquiera 400
toneladas, y existe capacidad para recepcionar hasta 1 200.
A pesar de ello, en el resto de los indicadores, incluida su
conocida sopa de tomate marca Ideal, la Caribe cumple en el
semestre.
El 2011 no ha sido favorable en determinadas hortalizas al fallar
suministros para los encurtidos. Las únicas empresas agropecuarias
que cumplieron integralmente en el semestre fueron Güira de Melena,
San Antonio de los Baños y Quivicán.
El principio básico de estas instalaciones es aprovechar los
productos agropecuarios en buen estado y utilizar los que no reúnan
las exigencias de los que acopian renglones frescos para los
Mercados Agropecuarios Estatales (MAE), como vía de conservar lo que
antes se perdía.