Este habanero del Vedado, de complexión fuerte y mediana
estatura, se ha ganado gran prestigio y consideración gracias a sus
buenas artes culinarias, esfera en la que se lo sabe casi todo tras
30 años de profesión y ostentar las calificaciones de cocinero B,
maestro dulcero panadero y en comida italiana, graduado de cursos de
la especialidad de la escuela Formatur.
De su trabajo también depende el bienestar de nuestros
cooperantes, que en Haití, se enfrentaron primero a la emergencia
del terremoto y ahora lo hacen de forma admirable en el combate a la
peligrosa epidemia de cólera.
A la temprana edad de siete años aprendió el oficio de la mano de
su padre Oscar, cocinero en los círculos sociales obreros del
municipio capitalino de Playa, y recuerda que el primer plato que
elaboró a esa edad fue nada menos que una langosta rebosada, bajo la
atenta mirada y orientación de su progenitor.
En la patria de Toussaint de Louverture desde el 28 de febrero
del pasado año, y popular por las torticas y los cakes que hace para
las despedidas de nuestros colaboradores, fechas patrias señaladas o
el cumpleaños de algún integrante de la Brigada, el profe Nicolá
reconoce que ese apelativo se lo dio la doctora tunera Dania
Quiñones Rodríguez, al conocer de su esfuerzo en la preparación de
algunas "mamitas" haitianas y de varios de los brigadistas en el
siempre difícil arte de cocinar para nuestra gente.
Revela que su secreto en el fogón es tener conocimientos y
hacerlo con amor y dedicación, lo que lo lleva a levantarse todos
los días a las cinco de la mañana.
Orgulloso de su profesión, el profe Nicolá en Haití ha paseado su
destreza, además, por las comunas de Grand Goave, Beel Vill, Croix-des-Bouquets
y Arcahaie, entre otras localidades de este país montañoso conocido
en el mundo por su típica comida de raíz francesa y sazonada con
mucho picante.
Al respecto, el doctor Lorenzo Somarriba, jefe de la Misión
Médica aquí, señala a Granma que cada uno de los miembros de
nuestra Brigada es importante en el rol que desempeñan. Los
cocineros, el personal de logística y administrativo, los choferes o
los electromédicos, enfermeras y los médicos, "pues desde cada
posición se contribuye al éxito de nuestra misión", afirma.
Una colega del profe Nicolá, la manzanillera María Luz García
Rondón, aquí desde la emergencia del cólera, ha echado pie en tierra
para que nuestros colaboradores se sientan cada día mejor.
Igualmente al otrora administrador del Anexo, Ismael Fis Poll,
siempre disponible para enfrentar cualquier reto y misión, a Miguel
"Migue" Lorente Melian, el anterior vicecoordinador de logística de
la Brigada, que cumplió ya su misión, ambos de Camagüey, al chofer
Manuel Escalona Benítez, de La Habana, al informático Alejandro
Gómez García, de Las Tunas, y al ingeniero electromédico Iván Fayad
Ortiz, de Santiago de Cuba.
Todos son titanes anónimos que como el profe Nicolá contribuyen
decididamente a enaltecer en Haití el nombre de nuestra Patria.