Desde Haití

El profe Nicolá

JUAN DIEGO NUSA PEÑALVER, enviado especial

En la Brigada Médica cubana hay un colaborador, Nicolás Obetto Hinojosa Díaz, que si lo llaman por su nombre completo muchos no sabrán de quién se trata, pero si requieren de su atención por el apelativo del profe Nicolá¼ la mayoría de nuestros brigadistas sanitarios saben que estamos hablando del cocinero que en los últimos siete meses ha elaborado los alimentos para nuestro personal, en tránsito y permanente, residente en el complejo Anexo, aledaño al Ministerio de Salud y Población de Haití, en Puerto Príncipe.

Foto del autorDurante la preparación de una de las comidas para los colaboradores cubanos del complejo Anexo, en Puerto Príncipe, Haití.

Este habanero del Vedado, de complexión fuerte y mediana estatura, se ha ganado gran prestigio y consideración gracias a sus buenas artes culinarias, esfera en la que se lo sabe casi todo tras 30 años de profesión y ostentar las calificaciones de cocinero B, maestro dulcero panadero y en comida italiana, graduado de cursos de la especialidad de la escuela Formatur.

De su trabajo también depende el bienestar de nuestros cooperantes, que en Haití, se enfrentaron primero a la emergencia del terremoto y ahora lo hacen de forma admirable en el combate a la peligrosa epidemia de cólera.

A la temprana edad de siete años aprendió el oficio de la mano de su padre Oscar, cocinero en los círculos sociales obreros del municipio capitalino de Playa, y recuerda que el primer plato que elaboró a esa edad fue nada menos que una langosta rebosada, bajo la atenta mirada y orientación de su progenitor.

En la patria de Toussaint de Louverture desde el 28 de febrero del pasado año, y popular por las torticas y los cakes que hace para las despedidas de nuestros colaboradores, fechas patrias señaladas o el cumpleaños de algún integrante de la Brigada, el profe Nicolá reconoce que ese apelativo se lo dio la doctora tunera Dania Quiñones Rodríguez, al conocer de su esfuerzo en la preparación de algunas "mamitas" haitianas y de varios de los brigadistas en el siempre difícil arte de cocinar para nuestra gente.

Revela que su secreto en el fogón es tener conocimientos y hacerlo con amor y dedicación, lo que lo lleva a levantarse todos los días a las cinco de la mañana.

Orgulloso de su profesión, el profe Nicolá en Haití ha paseado su destreza, además, por las comunas de Grand Goave, Beel Vill, Croix-des-Bouquets y Arcahaie, entre otras localidades de este país montañoso conocido en el mundo por su típica comida de raíz francesa y sazonada con mucho picante.

Al respecto, el doctor Lorenzo Somarriba, jefe de la Misión Médica aquí, señala a Granma que cada uno de los miembros de nuestra Brigada es importante en el rol que desempeñan. Los cocineros, el personal de logística y administrativo, los choferes o los electromédicos, enfermeras y los médicos, "pues desde cada posición se contribuye al éxito de nuestra misión", afirma.

Una colega del profe Nicolá, la manzanillera María Luz García Rondón, aquí desde la emergencia del cólera, ha echado pie en tierra para que nuestros colaboradores se sientan cada día mejor.

Igualmente al otrora administrador del Anexo, Ismael Fis Poll, siempre disponible para enfrentar cualquier reto y misión, a Miguel "Migue" Lorente Melian, el anterior vicecoordinador de logística de la Brigada, que cumplió ya su misión, ambos de Camagüey, al chofer Manuel Escalona Benítez, de La Habana, al informático Alejandro Gómez García, de Las Tunas, y al ingeniero electromédico Iván Fayad Ortiz, de Santiago de Cuba.

Todos son titanes anónimos que como el profe Nicolá contribuyen decididamente a enaltecer en Haití el nombre de nuestra Patria.

 

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