Un
ciudadano estadounidense iría a prisión si recibe dinero del
Gobierno cubano para cualquier fin, aunque sea humanitario, así lo
estipulan las regulaciones federales de Estados Unidos. ¿Por qué
admitir entonces que naturales cubanos adquieran sumas importantes
aprobadas por el Congreso norteamericano, nada menos que para
subvertir el orden interno en Cuba? Esas acciones injerencistas no
pueden quedar impunes, requieren de una respuesta de carácter
legislativo.
Esa fue la esencia del análisis de los diputados de la Comisión
de Relaciones Internacionales al abordar la liberación oficial por
parte de John Kerry, presidente de la Comisión de Relaciones
Exteriores del Senado de EE. UU., de fondos por 20 millones de
dólares con el objetivo de financiar a quienes sirven en el país a
una potencia extranjera, tras las presiones de los agentes de la
mafia de Miami.
Los representantes del pueblo en dicha Comisión acordaron
trasladar a su homóloga de Asuntos Constitucionales y Jurídicos la
propuesta de analizar las medidas contenidas en la Ley 88, de
Protección de la Independencia Nacional y la Economía de Cuba,
aprobada por el Parlamento cubano en 1999, y enfrentar resueltamente
este acto —inscrito en la ya larga historia de la derrotada política
de agresiones a nuestro país— bajo el supremo concepto de que nada
que atente contra la soberanía nacional puede quedar impune, venga
de donde venga.
El grupo de trabajo recibió una actualización del caso de
nuestros Cinco Héroes, por parte de Miguel Álvarez, asesor de la
Presidencia de la Asamblea Nacional, quien trató el momento actual
en el orden legal y las acciones de solidaridad en el mundo. También
Boris Moreno, viceministro del Ministerio de la Informática y las
Comunicaciones, brindó una amplia información sobre la Internet en
el país y los desafíos de su incremento, dejando claro que la
expansión en la red pasa primero por la socialización en centros
escolares, investigativos, hospitalarios, entre otros de la
administración y los servicios, y enfatizó que Cuba no tiene un
enfrentamiento ideológico frente a Internet, sino que su incremento
será a partir de las disponibilidades de recursos, con los cuales
hoy no se cuenta.