Los más de dos mil trabajadores de la mina chilena La Escondida
continuarán en huelga hasta que la compañía les traiga nuevas
ofertas "a su puerta", ratificó hoy Marcelo Tapia, vocero de los
asalariados.
La mayor entidad de su tipo en el mundo cumple hoy su décimo día
de paro, por decisión de todos sus trabajadores, quienes reclaman
las retribuciones pertinentes a un bono salarial del año 2010, con
el valor de 10 mil 800 dólares.
El paro ocasionó hasta ahora pérdidas cercanas a los 300 millones
de dólares en las finanzas del yacimiento, operado por la firma
angloaustraliana BHP Billiton.
La entidad sólo accedió a pagar unos seis mil dólares
inicialmente, pero esa cifra fue reducida a cinco mil 690 en fecha
reciente.
A pesar de que la compañía no ha hecho declaraciones públicas, el
dirigente de los trabajadores expresó que ello responde a un intento
de desafiarlos, pues en el fondo les temen.
Estadísticas hechas públicas apuntan que La Escondida acumuló
ganancias por cinco mil 600 millones de dólares en el año
precedente, a pesar de que la producción ha venido descendiendo
desde 2007 de 1,48 millones de toneladas de cobre anuales a 1,1
millones.
La firma, respaldada por la estatal Inspección del Trabajo,
calificó la huelga de ilegal debido a que se realiza fuera del
período de negociaciones colectivas, y esto le da derecho a iniciar
un proceso de despidos cuando lo estime conveniente.
Tapia reafirmó que los mineros de La Escondida no temían a los
despidos, que podían empezar cuando quisieran, pues contaban con un
escudo de mecanismos jurídicos que usarían para defenderse.
El vocero refirió que sostenían relaciones permanentes con los
mineros de los restantes yacimientos privados y que la manera de
negociar con antelación puesta en práctica por ellos tal vez se
convierta en un modelo a seguir por otros colectivos.
Estamos tranquilos, confiados, demostrando que podemos hacer
negociaciones colectivas, algo que ellos (los empresarios) no pueden
hacerlo, enfatizó Tapia.