Individuos desconocidos dispararon sobre una camioneta en las
cercanías de la ciudad de Quetta, oeste de Pakistán, y mataron a 11
de sus ocupantes, chiítas de la comunidad hazara que iban rumbo a
sus trabajos.
Entre los fallecidos figura una mujer. Cuatro de los ocupantes
del vehículo resultaron heridos.
Fuentes policiales citadas por medio de prensa de Islamabad
indicaron que fuerzas de seguridad se desplegaron por el área del
ataque, cuya autoría no ha sido reivindicada por ninguna
organización.
Capital de la occidental provincia de Baluchistán y cercana a la
frontera con Afganistán, Quetta y sus alrededores son una de las
zonas más peligrosas de Pakistán por servir de refugio a grupos
armados islamistas.
Cientos de civiles han muerto desde el inicio en el 2004 de una
rebelión contra el gobierno federal para exigir la autonomía
política y una mayor participación de los beneficios de los recursos
de la región, rica en petróleo, gas y minerales.
Para peor, en las últimas semanas se ha desatado una ola de
violencia interétnica.
La víspera, siete devotos chiítas en camino a Irán para visitar
lugares sagrados fueron asesinados en un episodio que reivindicó el
proscrito grupo extremista Lashkar-e-Jhangvi.
Un portavoz del grupo identificado como Ali Sher Haidri dijo que
con el ataque vengaron la muerte por disparos del erudito sunita
Maulvi Karim, un día antes en Quetta.
También ayer, un sobrino del jefe del gobierno de Baluchistán y
otra persona murieron durante un ataque con granada durante una
ceremonia de premiación en un estadio de fútbol. Unas 30 personas
recibieron heridas.
La mayoría de los 170 millones de paquistaníes son musulmanes
sunitas, pero la minoritaria comunidad representa alrededor del 15
por ciento del total, informó Prensa Latina.