Una vez más los hechos demuestran cuál es el accionar de los
indignos, la represión o el silencio cómplice, cuando tienen que
afrontar hechos como la muerte de un preso en España que permaneció
cinco meses en huelga de hambre en una cárcel de la ciudad de
Teruel, y que incluso recibió alimentación forzada.
El reo, de origen marroquí y nombrado Tohuami Hamdaoui, murió el
pasado 25 de julio, tras denunciar durante su prolongado ayuno que
fue víctima de un error judicial que lo condenó a 16 años de prisión
por una supuesta agresión sexual.
El Gobierno español, los desgastados partidos políticos
tradicionales y la prensa de esa nación ibérica, además de la Unión
Europea (UE), todos "paladines de los derechos humanos", han
escondido, silenciado o minimizado el fallecimiento de Hamdaoui,
contrario al escándalo que protagonizan cuando un acontecimiento
similar ocurre en otro país, especialmente si es de Latinoamérica y
supuesto adversario de Estados Unidos.
La hipocresía y la doble moral otra vez se ponen de manifiesto en
la exmetrópoli española y la culta Europa, que vociferan como
papagayos ser defensoras de los derechos humanos, pero al mismo
tiempo callan cuando diariamente los violan.
La represión llevada a cabo por la policía contra el movimiento
de indignados que en los últimos meses estremece a España es otro
ejemplo de la deshonestidad de los políticos y los medios de
información de ese Estado, al igual que de las autoridades de la UE,
que han virado la cara ante el actuar violento de los gendarmes
contra jóvenes civiles indefensos.
Ni una sola condena o anuncio de sanción internacional se ha
escuchado hasta el momento ante la represión desatada en España
contra los indignados, y menos aún por la muerte del preso marroquí,
claro está, considerado un ciudadano de segunda, o quizás de quinta
categoría en el llamado Viejo Continente.
Los indignos de nuevo hacen de las suyas con toda impunidad, sin
el menor escrúpulo y a nombre de su aullada democracia, por cierto
menos creíble cada día, y cada vez más cuestionada por las nuevas
generaciones de europeos.