Ya se avizoraba desde Roma’09: los chinos pusieron en peligro el
tradicional dominio de los Estados Unidos en los acuáticos.
Y lo constatan en esta XIV edición mundialista, acogida en la
ciudad de Shanghai, donde hasta el momento comandan el medallero con
14 oros, 12 platas y ocho bronces, aunque seguidos bien de cerca por
los estadounidenses (10-5-6) con dos jornadas por celebrarse.
¿La fórmula de los anfitriones? Su hegemonía en el clavados y la
resistencia de sus libristas en las distancias largas.
Individualmente el norteño Ryan Lochte, próximo a cumplir los 27
años, ha captado la atención con sus cetros en los 200 metros libres
y combinados —ambos sobre el tiburón de Baltimore Michael Phelps—,
además de los 200 espalda y el relevo 4x200 libre.
Por los cubanos, Hanser García finalizó en el lugar 29 de los 50
metros con 22,72 segundos, y pese a quedar a solo diez centésimas de
su primacía nacional, no pudo acercarse a su performance de los 100.
No obstante, rebajó su registro del año (22,79) en la prueba más
veloz de la natación, con la participación de 116 concursantes.
A sus 22 abriles, "el pollo" se convirtió en el primero en bajar
de los 49 segundos en los 100 m libre (48,99) anclando en un
meritorio escaño 18. Así García mejoró su anterior tope de 49,53 y
quedó a dos pasos de las semifinales entre 107 tritones, 33 de ellos
con registros inferiores de inscripción.
El jovencito Alex Hernández no tuvo igual suerte y recaló en el
43 de los 100 mariposa, con 55,34 segundos, mientras en los 100
espalda culminó en el 44, poseedor de un discreto 58.15. Nada, que
para muchos pudieran parecer densas las brazadas de los nuestros,
pero la realidad es que distan aún de la elite del orbe.