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Francis Ford Coppola tras nuevas fórmulas de hacer cine

A los 72 años, el cineasta norteamericano Francis Ford Coppola sigue en pos de nuevos terrenos por conquistar y lo intenta tratando de remover las estructuras cinematográficas convencionales.

Lo pone a prueba en su próxima película, Twixt, que proyecta convertir en un espectáculo en vivo, con cambios en la historia durante cada proyección, hilados sobre la marcha, aprovechando el espacio de la sala en penumbras, en estado de gracia. Acorde con tal premisa, la historia del filme será siempre distinta y a la par la misma, a modo de las variaciones del famoso Bolero de Ravel.

El núcleo central de Twixt es la vida de un atormentado autor de novelas de terror (Val Kilmer) quien, atenazado por la precariedad económica, decide escribir un libro sobre los misteriosos asesinatos ocurridos en una pequeña población estadounidense, donde es víctima de una serie de visiones y sueños fantasmagóricos, señaló Prensa Latina.

Coppola hizo su primer ensayo en la reciente Feria Comic-Con de la ciudad de San Diego. Una prueba a pequeña escala en la que participaron, además de Kilmer, su coestrella Elle Fanning y Dan Deacon, compositor estadounidense de música electrónica experimental.

Equipado con los clips del filme en un ordenador y un iPad en la mano, el cineasta hizo tres pases de un compactado promocional: uno ya preparado al que incorporó algunas modificaciones, en función de la reacción del público. A partir de eso, realizó una segunda versión.

Después hizo una tercera proyección para reproducir los clips en un orden aleatorio. Mientras las imágenes inundaban la pantalla, Deacon mezclaba la banda sonora.

A pesar de los tropiezos naturales en un ensayo, el público aplaudió la experiencia innovadora, que Coppola irá perfeccionando en una gira de un mes por varias ciudades norteamericanas.

Twixt mezcla las escenas en formato de dos y tres dimensiones. En lugar de las gafas usuales para 3D, se distribuyeron caretas con lentes incorporados y, en primer plano, el rostro del escritor norteamericano Edgar Allan Poe, a quien el gran Francis Ford atribuye la paternidad del proyecto.

Se me apareció en un sueño, testimonió, y me sugirió la idea. Un guiño de travesura y complicidad quedó flotando en el aire.

Con cinco Oscar, una saga como El padrino y suficiente fama acumulada sobre sus espaldas para descansar tranquilo, Coppola se niega a sentarse a respirar en paz al borde del camino.

Twixt es también, de algún modo, una vuelta al cine de terror, con el que comenzó su carrera en los años 60 del siglo pasado, como guionista y asistente de dirección de Roger Carman, y al que retornó en 1992 con Drácula.

 

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