La película, de 10 minutos de duración y posiblemente la primera
de ficción en el país, sería filmada con una cámara Gaumont en la
finca Uriarte, bañada por el río Sagua, donde se encontraba el
Charco del Güije.
El guión dista mucho de la verdadera leyenda. Se había tomado
esta como base para convertirla en un melodrama, de más fácil
comercialización. En la leyenda original se habla de un monstruo
mezcla de hombre y de mono, con garras poderosas, dientes afilados,
piel lustrosa sin pelo, que todos los jueves y viernes santos sale a
la superficie del Charco a calentarse al sol; quien se baña allí
deja como indicio un reguero de sangre en la superficie y desaparece
para siempre.
Sin embargo, en el guión que entrega Prada a Trespalacios se
celebra una fiesta: en el patio se asa un lechón, en el portal de la
casa unos músicos campesinos tocan y la gente baila, se divierte. Un
joven invita a bailar a una muchacha y esta al principio se niega,
pero es tanta la insistencia que termina por aceptar la invitación.
Bailan y aparece el novio de ella revólver en mano, un hombre
extremadamente celoso que había prometido matarla si la encontraba
con otro. El novio va a disparar sobre ella cuando un cazador que
llega en ese momento le hace dos disparos y lo hiere.
El novio, sangrando, corre seguido por todos los que estaban en
la fiesta y, al llegar al Charco, trata de disparar a los que le
siguen; el cazador le dispara otra vez y él cae muerto al Charco. Su
cuerpo desaparece en las aguas y luego se convierte en el Güije.
En el filme trabajan los jóvenes Rosendo Reyes (Melitón), quien
hace el papel del novio; María Teresa Navarro, el de la novia; la
Nena, hija de Chas Prada, amiga de la novia; José Fabré Rueda, el
cazador; Juan Olivera, un turista americano invitado a la fiesta;
José Antonio Trespalacios, el galán, quien invita a bailar a la
joven; un grupo musical campesino integrado por Francisco (Pancho)
Picaso, güiro; Rosendo Fundora, laúd; Juan Ruperto Delgado Limendoux,
cantante; Alfredo Ibáñez, cantante. Participan como extras muchos
vecinos del lugar y los dueños de la finca.
Terminada la filmación, Chas Prada va a La Habana y regresa más
tarde con la película lista para ser exhibida. Se estrena en el
Teatro Uriarte el 2 de mayo. La proyecta José Antonio Trespalacios.
Las colas son interminables, todos quieren ver La leyenda del
charco del güije, una película filmada en el terruño, con
"actores" del patio. Cuatro semanas dura en cartelera, se cobra 50
centavos por la entrada y su estreno le produce a Prada mucho
dinero.
Luego la lleva a otros teatros de la Isla y, posteriormente, a
Estados Unidos y a España, donde se pierde este importante documento
de la cinematografía cubana.
La leyenda del charco del güije, posible primer filme de
ficción realizado en Cuba, solo queda hoy en algunos apuntes
bibliográficos, y en el recuerdo transmitido a otras generaciones.