El pueblo de Baracoa festeja hoy el aniversario 58 del asalto al
Cuartel Moncada, con el aliciente adicional que para sus pobladores
entraña otra inminente conmemoración: el medio milenio de la
fundación de la Primera Villa Cubana.
Alejandro Hartmann, Historiador de la primogénita de nuestras
villas y ciudades, declaró que durante el año que transcurre han
marcado el quehacer de los lugareños esas dos importantes fechas
históricas, en torno a las cuales se consolida un millonario proceso
inversionista.
Precisó que algunas obras inauguradas o reinauguradas lo fueron
recientemente en homenaje a la efeméride moncadista, entre ellas
gran parte de las viviendas para los damnificados por fenómenos
naturales, mientras otras aguardan por el 15 de agosto, día en que
Baracoa arriba a su cumpleaños 500.
En cuanto al rompeolas, se construye en un tramo del malecón y
además de servir de grada para las instalaciones deportivas
aledañas, atenuará el efecto de los fenómenos meteorológicos
extremos sobre esa vulnerable área.
Sin la Revolución iniciada en el Moncada hubieran sido imposibles
estas obras y los avances en la salud y la educación experimentados
en esta localidad, la cual durante la seudorrepública (1902-1958)
fue denominada la Cenicienta de Oriente, subrayó a esta Agencia,
Heriberto Monteagut, de la emisora La Voz del Toa.
Ese poco envidiable mote se le atribuyó a La Primada por su
aislamiento, depauperación socioeconómica y alto índice de
analfabetismo, desempleo, hambre y miseria, que sólo tras el triunfo
revolucionario se pudo erradicar.
Al igual que el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de
Céspedes, la fundación de Baracoa, por el Adelantado Diego Velázquez,
hace casi cinco centurias, constituye un hito en la historia de
Cuba, al marcar el inicio de la rebeldía de la población aborigen.
En esta zona nororiental, donde se inició la conquista de la Isla
y radicó la primera capital de la colonia y su episcopado, los
invasores españoles encontraron la más tenaz resistencia, encabezada
por el Cacique Guamá, primer líder rebelde cubano, quien durante
casi una década los mantuvo en jaque.
También enorgullece a los cubanos todos, como dijo Eusebio Leal,
Historiador de la Habana, que haya sido este lugar testigo de la
valentía de los aborígenes cuando se enfrentaron por primera vez con
hachas de piedra, macanas y flechas, a las espadas, arcabuces,
lanzas y corazas metálicas de los conquistadores.