Marisela Díaz, directora de Ciencia e Innovación Tecnológica del
Ministerio de la Agricultura, aseveró que Cuba apuesta por
incrementar la producción nacional de granos para prescindir de la
dependencia de los mercados foráneos.
En declaraciones a la AIN, Díaz explicó que se impulsa un
programa que concibe diversificar las formas de producción, a
pequeña y mediana escalas, además de entregar tierras ociosas para
su explotación en usufructo, con vistas a dedicarlas a esos cultivos
y así sustituir importaciones.
Recordó que la Isla es alta consumidora de arroz, con un consumo
per cápita anual superior a los 60 kilogramos, mientras que el
promedio mundial ronda los 57.
Señaló que el alza de los precios y las afectaciones cada vez más
frecuentes de los fenómenos climatológicos, obligan a trazar
políticas nacionales que contribuyan a lograr la autosuficiencia
alimentaria en la producción de arroz, fríjol y maíz.
La directiva destacó el papel que desempeñan las instituciones
científicas de ese y otros organismos, las universidades y centros
biotecnológicos, los cuales tributan para alcanzar esa meta.
Guillermo Díaz, investigador agregado de la Estación Experimental
del Arroz Los Palacios, en Pinar del Río, dijo a la AIN que
continúan en la mira de los especialistas temas relacionados con la
fitotecnia, fisiología, riego, nutrición, empleo de biofertilizantes,
mejoramiento genético y obtención de otras semillas.
El desafío, indicó, es ampliar la gama de variedades, acorde con
las características de los suelos del país, ya que, mientras mayor
número de simientes diferentes se cultiven, menor será el peligro
ante la aparición de nuevos agentes patógenos.
Cuba compra en el exterior, anualmente, 389 mil toneladas de
arroz, según informes del Ministerio de Economía y Planificación, en
tanto este grano es el segundo en importancia para la alimentación a
escala mundial, después del trigo.