El presidente Barack Obama conversó este sábado en la Casa Blanca
con los principales jefes demócratas y republicanos del Congreso
para intentar salir del laberinto financiero de Estados Unidos sobre
cómo elevar el techo de la deuda.
Tras el encuentro de casi una hora, la mansión ejecutiva no
emitió ninguna declaración pública de un problema que se ha
convertido en un rompecabezas, mientras se acerca el 2 de agosto
cuando el gobierno de Obama se quedaría sin fondos para enfrentar
sus obligaciones y caería en quiebra, reporta Prensa Latina.
El mandatario, el jefe de la Cámara de Representantes, el
republicano John Boehner; y el líder demócrata del Senado, Harry
Reid, guardaron silencio cuando los reporteros ingresaron a la sala
del gabinete al inicio de la cita.
Al lado del gobernante estaban Boehner y Reid, mientras al frente
se sentaron el vicepresidente Joseph Biden, la líder demócrata de la
cámara baja, Nancy Pelosi, y el líder republicano de la cámara alta,
Mitch McConnell.
Horas antes, el jefe de Estado instó en su alocución de cada
sábado a los del partido contrario a frenar insultos y demandas en
las negociaciones en el Capitolio para lograr un acuerdo en el
límite de la deuda del país que superó los 14, 29 billones de
dólares en mayo último.
Asimismo en el mensaje radial insistió en la necesidad de llegar
a un pacto equilibrado entre ambos bandos para reducir el déficit
fiscal estadounidense, cuando la suspensión de pagos toca a la
puerta.
"Ninguno de los dos partidos está libre de culpa y ambos tienen
la responsabilidad de hacer algo al respecto", manifestó.
Por su parte Boehner culpó la víspera a Obama por el fracaso de
las negociaciones para incrementar el tope del endeudamiento
gubernamental.
La mansión ejecutiva propuso subir los impuestos y fracasó en
enfrentar decisiones difíciles sobre el recorte de gastos, argumentó
el congresista en declaraciones desde el Congreso tras una
conferencia de prensa del dignatario.
Mientras el acuerdo entre el gobierno y el Capitolio no se
vislumbra, Cronos -el implacable- sigue su carrera hacia el 2 de
agosto cuando la quiebra financiera de Estados Unidos repercutiría
en la economía internacional.