A 87 ascendieron este sábado los muertos en un doble atentado
ocurrido en Noruega, que conmocionó al país y provocó el repudio de
la comunidad internacional.
En horas de la tarde del viernes una bomba explotó en el centro
de la ciudad de Oslo, con el saldo hasta el momento de siete muertos
y varios heridos de gravedad.
El estallido dañó edificios gubernamentales, entre ellos los que
albergan las oficinas del primer ministro, Jens Stoltenberg, los
ministerios de Petróleo y Hacienda y la sede del tabloide Verdens
Gang.
Poco después un individuo vestido de policía abrió fuego
indiscriminadamente contra unos 600 asistentes a un acto
gubernamental del Partido Laborista en la isla de Utoya, al que
debía asistir el primer ministro.
La policía confirmó este sábado al menos 80 víctimas mortales en
este segundo ataque, perpetrado a unos 40 kilómetros de la
capitalina Oslo.
En una comparecencia en la televisión, el primer ministro condenó
los atentados y los calificó como muy graves.
Hasta el momento se desconocen los móviles de los ataques,
considerados los más violentos ocurridos aquí desde el final de la
II Guerra Mundial.
"No tenemos una teoría principal, ni siquiera tenemos una
hipótesis de trabajo", declaró un responsable policial.
Las autoridades interrogan a un ciudadano noruego que al parecer
tiene vínculos con partidos de extrema derecha.
Por ahora las investigaciones apuntan a que los ataques no fueron
perpetrados por el terrorismo internacional, sino por movimientos
locales, aunque no se descarta ninguna opción.
Noruega es miembro de la OTAN y está implicada en las guerras
contra Afganistán y Libia.
Los ataques terroristas fueron condenados por varios países,
entre ellos España, Reino Unido, Italia, Ecuador, Brasil, Panamá y
Paraguay, así como por la ONU y la Unión Europea.