El tema del traumatismo cervical, como consecuencia de la tirada
de jóvenes bañistas de trampolines, puentes y otros sitios, sin
tener en cuenta la profundidad de las aguas, requiere siempre una
especial llamada de atención a nuestros vacacionistas en estos meses
de masiva afluencia a playas, ríos y piscinas.
Además de la elevada mortalidad que originan estos accidentes,
motivo de no pocos sufrimientos familiares, causan también
discapacidades, porque las personas que sobreviven quedan en general
con secuelas motoras importantes, incluso de los cuatro miembros.
Las razones se explican conociendo que una tirada en aguas con
poco fondo puede provocar un movimiento forzado del cuello que dañe
el "estuche vertebral" y repercuta sobre la médula cervical, una de
las estructuras nerviosas de mayor valor fisiológico.
La ocurrencia de estas y otras "lesiones no intencionadas"
acechan en muchas partes, por lo que resulta ineludible afinar
nuestra percepción de los riesgos prevalecientes en nuestro entorno.
Recordemos que en la actualidad los principales accidentes en los
menores de 20 años son los del tránsito, y también las caídas, y el
ahogamiento y sumersión en playas, embalses y piscinas, indica la
doctora Milagros Santacruz Domínguez, Coordinadora Nacional del
Programa de Prevención de Accidentes del Ministerio de Salud
Pública. Por ello, precaver continúa siendo lo esencial