La madrugada de este jueves más de un centenar de efectivos
policiales se presentó en el campamento El Molino para dispersar a
los vecinos de la zona que habían cortado la ruta que une a la
localidad de Dichato con Tomé.
Los pobladores denunciaron excesiva represión policial, pues
"atacaron a los pobladores con balines y perdigones, gas y carros
lanza-agua. Nos sentimos fuertemente reprimidos ya que hablamos de
niños y ancianos que resultaron afectados", sostuvo el vocero de los
manifestantes, Ricardo Ruz.
Agregó que las quejas se basan en la lentitud de las obras de
reconstrucción en la región afectada por la catástrofe, hecho que
obliga a unas 700 familias a vivir en precarias condiciones, precisó
Telesur. Cifras oficiales señalan que todavía más de 4 000 familias
viven en campamentos en las zonas afectadas por el movimiento
telúrico.
Por otro lado, 20 alumnos de secundaria mantienen hoy una huelga
de hambre ante la falta de respuestas del Gobierno a las demandas
del estudiantado chileno, informa PL.
El portavoz de los huelguistas, Matías Villegas, explicó que se
sienten ignorados por el Estado. "Las autoridades del país no han
dado una solución a las exigencias del movimiento estudiantil que
pasan por mejorar la educación y hacerla accesible a todos, entre
otras reivindicaciones", aseguró.