¿Quién le teme a Rupert Murdoch?

Plinio Garrido*

El poder del magnate de medios de comunicación, Rupert Murdoch, es innegablemente de alcance global. Y su influencia en países tan poderosos como los Estados Unidos e Inglaterra ha empezado a sacudir incluso el seno del omnímodo grupo Bilderberg donde, todo indica, se toman las decisiones que afectan al planeta y a la humanidad entera.

Los medios de comunicación —cada vez más el cuarto poder— influyen profundamente en la opinión y la actitud de la gente. Murdoch lo sabe y lo practica a diario a través de su conglomerado de medios establecidos estratégicamente en el mundo. De sus periódicos y canales de TV y otros medios y formatos, fluyen lo mismo el periodismo convencional tramposo, mentiroso y cómplice de tragedias que azotan al hombre por acción del hombre, el periodismo sensacionalista y el periodismo basura.

News Corporation, su emporio, es una especie de factoría "informativa" que, en mayores cantidades, y facilidad, que cualquier otro conglomerado de medios en el mundo, produce minuto a minuto la "información" (deformación) que con más eficacia genera miedos, equívocos y confusiones sobre la realidad.

El poder de Murdoch no reconoce fronteras y la única ley que admite es su propia ley. Las otras leyes, las de los gobiernos, son ignoradas por este australiano convencido de que puede controlar el planeta desinformándolo y cuyo poder —real— mantiene en posición de debilidad a innúmeros gobiernos, sea el de Washington, Londres, Melbourne, París o Moscú. Tal y como se refleja en tantos hechos del mundo en los que Murdoch "mete mano": la postura de Inglaterra frente al euro, la fuerza del Tea Party, la polarizada política en USA, la guerra de Iraq¼ y un pantagruélico etcétera.

Obviamente Murdoch se cuida de ayudar a ganar elecciones e instalar en el gobierno a quienes identifica utilizables, pero sin elevarlos al rango de amigos; Murdoch no tiene amigos. Solo aliados. A los que, primero ayuda y luego somete a una inevitable presión a fin de obtener, sean licencias, favores o "cosas" que lo coloquen en mejores posiciones de influencia.

Pero como un poder por encima de cualquier otro poder termina siendo peligro público, gobernantes, políticos e individuos influyentes del mundo corporativo global, sabedores de que Murdoch es capaz de combatir y contrariar cualquier forma de legalidad, incluyendo la traición a su mejor aliado (como ha ocurrido con las "chuzadas" a teléfonos de altos funcionarios del gobierno británico organizadas por su gente en Inglaterra), han empezado a mover fichas, ansiosos ante lo que Murdoch sepa de ellos.

Así, todos los medios del mundo informan en estos días que el FBI y Scotland Yard (Inglaterra) han iniciado sendas investigaciones a News Corporation. ¿Lo hará también el Mossad de Israel? (Tomado de El Diario/La Prensa, de Nueva York)

* Escritor, editor y periodista radicado en Nueva York.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Cultura | Deportes | Cuba en el mundo |
| Comentarios | Opinión Gráfica | Ciencia y Tecnología | Consulta Médica | Cartas| Especiales |

SubirSubir