Inédito, pero cierto. Ganando sin ganar, Paraguay jugará el
próximo domingo la final de la Copa América frente a Uruguay. Y no
es fortuito, no.
Con Roque Santacruz lesionado, Haedo Valdés y Lucas Barrios
fundidos, quizá no sorprenda mucho que los guaraníes se hayan
quedado sin munición tras rebasar la fase de grupos como el segundo
mejor tercer puesto. Pero después de empatar con Ecuador (0-0),
Brasil (2-2) y Venezuela (3-3) han logrado mantener su valla
imbatida para imponerse en los penales a la canarinha (2-0) y a la
sorprendente vinotinto (5-3).
Poco importó que en la gélida noche de Mendoza, Venezuela
arreciara el asedio en la prórroga, que Cíchero se mostrase "maradoniano"
o que el balón tronara tres veces contra el palo.
El arco albirrojo no cedió. Y el cabezazo de Vizcarrondo que
culminó en las redes al minuto 34 fue anulado por el árbitro
mexicano Francisco Chacón con acierto: Rondón tocaba la pelota en
fuera de juego y aun, de no existir el contacto, interfería en la
jugada.
La vinotinto, además, no enfrentaba una definición desde los 12
pasos desde 1978, así que el cancerbero Justo Villar volvió a
vestirse de héroe, atajando el cobro de Franklin Lucena, y Renny
Vega no adivinó nunca para qué lado lanzaban los paraguayos.
Roto el sueño, para Venezuela queda el consuelo de una actuación
histórica y la esperanza palpable de una clasificación mundialista.
Como afirmó el técnico César Farías, su selección no perdió "jugando
al fútbol".
Por lo demás, solo dos datos: Como están las cosas, habría que
anotar 40 goles en los dos partidos restantes para que el torneo
alcance los 86 de su edición anterior. Y ojo con Brasil en el 2014:
Siempre que cayó eliminado en los cuartos de la Copa América (1993 y
2001) ganó el Mundial siguiente. Pero esa, por supuesto, será otra
historia¼