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Camino a Guadalajara 2011
Cali 1971: “Explosión” cubana
ENRIQUE
MONTESINOS
montesinos@granma.cip.cu
A nadie se le ocurriría obviar al jamaicano Donald Quarrie y al
cubano Pedro Pérez Dueña como los astros del atletismo en los VI
Juegos de Cali 1971. Aunque hubo 20 campeones de Estados Unidos, de
24 posibles, ninguno resplandeció universalmente como aquellos.
Los baloncestistas
cubanos festejaron esta victoria sobre Estados Unidos, como el
bronce Olímpico de Munich al año siguiente.
Quarrie igualó con 19.8 la primacía para los 200 m, además de
conquistar los 100 y colaborar con la tercera dorada de Jamaica como
rauda flecha en el cierre de la posta corta.
Pedro Pérez Dueña, un jovencito de 19 años y constitución física
aparentemente impropia para el triple salto, no contaba como
vencedor de estelares del rango del brasileño Prudencio, subcampeón
olímpico y por minutos recordista mundial (17.27) durante aquella
fiesta de marcas de los Olímpicos México’68, terminada por el
soviético Victor Saneiev con 17.39.
Pero la noche del 5 de agosto de 1971 el cubano adquirió
protagonismo desde su primer intento, con un 16.92 pulverizador de
la primacía continental más antigua, 16.56 del coloso Adhemar
Ferreira Da Silva desde México’55.
Inspirado, el hoy médico dejó pasmados a entendidos y profanos al
estirarse seguidamente hasta un coto de leyenda por entonces,
¡17.40!, récord del mundo, superior por la mínima al de Saneiev.
Andrés Molina fue
titular en Winnipeg y por lesión no asistió a Cali, donde su novel
sustituto, Emilio Correa, defendió exitosamente los 67 kg.
Santiago de Cali obtuvo la sede en los anteriores Juegos de
Winnipeg y contó con 31 países en son competitivo del 31 de julio al
13 de agosto, 2 996 participantes, 20 deportes y 194 pruebas.
En el atletismo femenino acompañaron a Pérez Dueña las lanzadoras
Carmen Romero, disco, y Tomasa Núñez, jabalina, fallecida después en
plena juventud, ambas con récords.
Los puños cubanos volvieron como los mejores, cuatro de once
coronas, pues se incluyó la categoría de 48 kg, con dominio de
Rafael Carbonell. Repitieron Enrique Regüeiferos, en 63,5; Rolando
Garbey, de nuevo en 71; y se sumó en 67 Emilio Correa, novel
sustituto del lesionado campeón anterior Andrés Molina.
No pasamos por alto el debut del mejor peso completo aficionado
de todos los tiempos, Teófilo Stevenson, bronce al perder frente a
Duane Bobic, la llamada Gran Esperanza Blanca, cuya aureola de
invencible destrozó al año siguiente en Munich’72, noqueándolo en el
tránsito semifinal hacia el primero de sus tres cetros olímpicos.
OTROS DEPORTES INDIVIDUALES
Cintillos periodísticos mereció la épica cuarteta de 100 km
contra reloj —Galio Albelo, Aldo Búfalo Arencibia, Roberto
Menéndez y Pedro Rodríguez—, oro histórico del pedalismo cubano a
ese nivel.
La esgrima repartió 9 medallas per cápita para Estados Unidos
(5-2-2) y Cuba (3-4-2). La gimnasia cubana obtuvo 5 de 7 entre
varones y Estados Unidos las 6 femeninas para encabezar el bello
deporte, lo mismo que en lucha, en cuyo colchón sus gladiadores
llavearon 7 de 10 divisiones, mas Cuba líderó en metales, 10 (3 de
oro y 7 de plata).
En la plataforma de pesas nueve divisiones repartieron 36 juegos
de preseas, segundo deporte cuantitativo, con 30 para Estados Unidos
y 28 para Cuba, mejor el primero en oros, 19 por 7.
Ocho conjuntos de Cuba ascendieron al podio de premiaciones, con
mención para la novena beisbolera en su invicta reconquista del
gallardete. También brilló el voleibol, en pareja. Subtítulo en polo
acuático y bronces en fútbol y baloncesto (m y f).
Al compendiar los resultados globales se aquilató la proeza del
deporte cubano, flamantemente instalado detrás de Estados Unidos. Un
año antes la Isla "detonó" en los Juegos Centroamericanos y del
Caribe, pero ni soñar con desplazar a naciones de mayor desarrollo,
muy superiores en territorio y en población.
El lema: ¡En Cali, 1 por 3!, solo promovía tantas medallas como
en las tres citas anteriores. Más resultó batido con creces, pues de
72 (14-24-34) se llegó en salto de excelencia hasta 105 (30-49-26).
La explosión continental aturdió con la conquista de seis títulos
más que los 24 de cinco Juegos previos y por apenas cinco no igualó
de un tirón las 110 preseas tricolores acopiadas desde Buenos
Aires’51.
Estados Unidos volvió a puntear cómodo en la tabla, 105 oros,
pero con 15 menos, no obstante las 24 pruebas más que en Winnipeg.
En colectivos tuvo un perfil intrascendente al solo ganar en polo
acuático y naufragó hasta en su patrimonial baloncesto (m), ausente
de los seis primeros puestos cuando jamás había tropezado. Papel
decisivo jugó la costosa derrota a manos de Cuba, 69-73, pues Brasil
aventajó al quinteto isleño 73-68 y aunque cayó frente a Estados
Unidos 79-81, auriverdes y antillanos dejaron en la cuneta del grupo
a los norteños por diferencia de puntos.
Así fue Cuba segunda en Cali. Así continuaría. |