Cuando el Che recorrió en 1961 la fundición 9 de abril, de Sagua
La Grande, en la provincia de Villa Clara, les pidió a los
trabajadores de aquella fábrica ser tan fuertes como el acero
emanado de sus hornos, frase simbólica en la que el Ministro de
Industrias recogía sus aspiraciones respecto al colectivo, llamado a
desempeñar un rol decisivo en la nueva etapa histórica iniciada con
el triunfo de la Revolución.
A 50 años de aquel encuentro, y a pesar de los avatares del
periodo especial y de la reorganización a la que fue sometida la
industria azucarera, principal cliente de esa entidad, los obreros
de la centenaria industria continúan trabajando, concientes de su
papel en la economía cubana.
Hernando Rodríguez Regalado, quien en la actualidad se desempeña
al frente de la entidad, señala entre las principales producciones
de la 9 de abril las masas destinadas a los centrales, raspadoras,
tambores, copling para los molinos y alrededor de 14 tipos
diferentes de bombas, de las cuales la mayoría son confeccionadas
únicamente allí.
Otra de las novedades de la industria es el montaje de un nuevo
horno, que retoma las fundiciones de bronce, de donde salen
impelentes, bujes y otras producciones necesarias para el MINAZ y
otros organismos, explica el directivo.
Si el poeta ruso Nicolai Ostrovski, autor de la famosa obra
Así se templó el acero, hubiera conocido a los hombres y mujeres
de la fundición 9 de abril de Sagua la Grande, de seguro tuviera
motivos para escribir una nueva obra inspirada en la voluntad de
hierro de estas personas capaces de jugar con el fuego.
A cada paso por los diferentes talleres, encontramos a obreros
que superan los 35, 40 y hasta 50 años de trabajo en la fábrica, y a
muchos que han tenido a la fundición como su único centro de labor.