El ciento por ciento de esos adolescentes tiene un maestro,
medios para el aprendizaje y la posibilidad de continuar
preparándose para el futuro, cuando en septiembre abra sus puertas
el nuevo curso escolar.
Sin una adecuada planificación, que tiene en cuenta necesidades
muy específicas del territorio, hubiera sido difícil destinar a 3
238 de esos escolares (56,7 % de los egresados) hacia la Educación
Técnica y Profesional (ETP), realmente necesitada de empezar a
formar otros 2 300 obreros calificados en vertientes tan útiles como
construcción, carpintería, soldadura, albañilería, electricidad,
tornería, elaboración de alimentos, confecciones textiles¼
Tanto para esos jóvenes, como para los más de 900 que iniciarán
estudios de técnicos de nivel medio, la provincia cuenta con
instalaciones docentes, a las que se suman 161 aulas anexas en
centros de trabajo y empresas, donde los alumnos interactúan con
obreros, técnicos y especialistas, a la vez que acceden mejor a
instrumentos y a otros medios, que no siempre están en la base
material de la escuela.
Educación —es justo reiterarlo— aprovechó y ganó tiempo aquí para
asegurar del modo más organizado y justo posible la continuidad de
estudios, en consonancia con los resultados concretos de cada
estudiante y con las particularidades del territorio.
Corresponde ahora a los padres ser consecuentes con esa realidad
y contribuir a que el primer día de clases sus hijos (más de 2 400
hacia preuniversitarios y 3 238 en la Educación Técnica y
Profesional) estén sentados en el pupitre, aptos para seguir
incorporando conocimientos.