LONDRES. — El Tribunal Superior de Londres ordenó hoy a Scotland
Yard sacar a la luz las informaciones relacionadas con la piratería
telefónica a celebridades británicas, víctimas de las escuchas
ilegales por investigadores privados y reporteros.
La decisión obedeció a las denuncias del actor Hugh Grant y de la
multimillonaria Jemima Khan sobre la interceptación de sus mensajes
por un detective que trabajó para el periódico sensacionalista News
of the World, perteneciente al grupo News Corporation, del magnate
estadounidense Rupert Murdoch.
Conforme a las revelaciones de medios británicos, el recién
desaparecido tabloide practicó durante años (desde 2000) escuchas
ilegales de teléfonos de figuras famosas, políticos, periodistas y
hasta de miembros de la familia real.
Se denunció también que familiares de víctimas de los atentados
de 2005, en Londres y de soldados muertos en Irak y Afganistán están
afectados con el llamado hacking telefónico, que llegó a su punto
álgido apenas hace unos meses.
La Policía Metropolitana de Londres, implicada también en el
escándalo y con la renuncia de dos de sus directivos, dijo que
acataría la disposición del tribunal.
Clive Goodman es uno de los reporteros detenidos por los
pinchazos ilegales a personalidades de alto perfil social. En total
son 10 los arrestados hasta la fecha, aunque dos con libertad bajo
fianza.
Según una comisión especial del parlamento, la News Internacional
del grupo empresarial News Corporation- obstruyó deliberadamente la
investigación policial iniciada en 2006, tras las primeras denuncias
aparecidas un año antes.
También deploró el fracaso de Scotland Yard, cuya plana mayor es
acusada de silenciar por años informaciones recibidas sobre el caso
y de mantener un velo sobre las indagaciones, al parecer bajo
presión del emporio de Murdoch y del gobierno.
La Comisión de Interior de la Cámara de los Comunes (de
Diputados) instó además al ejecutivo a disponer de más recursos para
apoyar la nueva investigación sobre la piratería telefónica,
reabierta en enero de 2011, bajo el nombre de Operación Weeting.
El informe parlamentario se basó en las seis interpelaciones
realizadas el martes a funcionarios de Scotland Yard y a exagentes,
implicados directamente con el escándalo, entre ellos, John Yates, a
cargo de las pesquisas en 2006 y Paul Stephenson.
Los diputados criticaron a la Policía Metropolitana de Londres
por demorar sus contactos con las víctimas de los cacheos
telefónicos a fin de reparar los daños.
Algunos de los interpelados corroboraron los pagos por soborno a
policías e investigadores privados entre los periodistas del
tabloide y ejecutivos de News Internacional.