Borges quiere subir más

Enrique Montesinos
montesinos@granma.cip.cu

A veces no se precisa una gran competencia para un gran resultado. La calidad de los contrincantes siempre ejerce una inexorable cuota de presión, pero no incide igual en dependencia de la acción competitiva que se trate.

En atletismo, por ejemplo, la confrontación directa en las carreras es bien diferente a los duelos en saltos, donde lo que cada cual pueda rendir en sus respectivas oportunidades sobrepasa las escaramuzas tácticas propias o del rival.

En esa circunstancia de relativa tranquilidad aconteció el domingo último en Ávila, España, el salto con pértiga más cercano al cielo de un cubano, el 5.72 tan perseguido este año por Lázaro Eduardo Borges, nueva primacía nacional por dos centímetros.

Según el protocolo, el habanero de 25 años comenzó su accionar en un 5.40 que solo requirió el primer intento. Ya dos saltadores locales habían terminado, uno sin salto válido y el otro con discretísimo 4.00, mientras un tercero, el ruso Igor Bychkov casi se elimina al fallar dos veces 5.40 y terminó por hacerlo sin vencer tampoco 5.50 en el tercero, en conclusión acreditando 5.20.

Entonces comenzó la lucha solitaria del cubano. Ya había ganado, pero emprendía otro objetivo más importante contra la inapelable varilla, que aceleró sus pulsaciones tras los dos primeros fracasos —por eso lo de relativa tranquilidad— e incluso al doblegarla.

Salido del sofocón con más firmeza y la autoridad reglamentaria de fijar la altura preferida, apartó 5.65 y 5.70 para solicitar a los jueces el 5.72 de sus sueños, que cayó inobjetablemente del primer zarpazo para anclar entre la elite del año, sexto, junto a otros seis. Y noten que no aflojó ni después de la proeza, aunque resultasen infructuosos sus tres empeños sobre 5.75.

En pértiga para damas Yarisley Silva se llevó otra dorada en 4.55, chica constante este año ocho veces sobre 4.50, incluidos dos de 4.60, primado cubano que no pudo elevar esta vez hasta 4.65.

El triple resultó favorable para Cuba, pues Alexis Copello llegó al récord personal de 17.68, tercero del mundo, solo detrás del 17.91 del francés Teddy Tamgho y del 17.72 que el mismo domingo, en el europeo sub 23 de Ostrava, estampó el ucraniano El-Sheryf Sheryf.

También en el primer intento, Yoandri Betanzos marcó su mejor cifra del año, 17.23, y la alegría de conseguir la marca A (17.20) para el Mundial de Daegu malogró el resto de la competencia, como también le ocurrió a Copello. Es que no siempre se consigue un buen primer salto, caso del tercer cubano, Arnie D. Girat, esforzado hasta el final tras el 17.20, pero sin pasar de 16.95. De los contrarios ni hablar, el mejor saltó 15.28.

Paradojas de tales desempeños: No todos los mítines atléticos en Europa son de elite. Y los resultados topes responden más al nivel propio que al de la lid.

 

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