Treinta años después de su fundación, la Asociación Cubana de
Artesanos Artistas (ACAA) tiene muchas experiencias que aportar,
pero sobre todo retos por vencer. Mucho más ahora en medio del
proceso de actualización del modelo económico. Su presidente, Dámaso
Crespo, uno de los peleteros más reconocidos del país, ha hecho de
una frase lezamiana su divisa de trabajo: "Solo lo difícil es
estimulante". Por ello confía en que la organización salga
fortalecida y siga marcando pautas en la representación y promoción
de una zona de la artesanía que trasciende los marcos utilitarios.
Así lo expresó en diálogo con Granma.
"El desafío mayor que se nos presenta —puntualizó Dámaso— se
relaciona con nuestra capacidad para continuar siendo una referencia
cualitativa en la producción artesanal. Existe, como se sabe, una
razón utilitaria en nuestro trabajo, al responder con nuestras
producciones a necesidades domésticas, personales y ornamentales; y
otra razón comercial, pues es en el mercado donde se realizan los
bienes que creamos. Pero la diferencia se halla en la razón
estética, en el conjunto de valores de tal naturaleza implícitos en
la creación de objetos artesanales. Alguna vez esa proyección trató
de resumirse en una frase muy simple: lo útil y lo bello. Pero es
más que eso. Se trata de entender que un artesano artista crea
bienes que aportan a quienes los adquieren satisfacciones en el
orden espiritual".
¿Puede hablarse de un agrupamiento de vanguardia en el caso de la
ACAA?
"Actualmente sí. En cada una de las manifestaciones o líneas de
creación contamos con maestros, mujeres y hombres con rasgos
distintivos muy apreciados. Es una realidad que con mayor o menor
intensidad se observa a lo largo del país".
¿Cómo incide la ampliación del trabajo por cuenta propia en la
actividad de los artesanos artistas?
"Ha crecido, y es previsible que se incremente todavía mucho más,
la producción artesanal utilitaria. Ahora bien, esto que te voy a
decir es algo en lo que coincidimos varios miembros de la ACAA: no
debemos ver al cuentapropismo como competencia, sino como
complementación. La singularidad de la artesanía artística no puede
ni debe perder terreno, en tanto no hagamos concesiones a la
mediocridad ni al mal gusto. Eso sí, en el escenario económico que
se avecina, a medida que se vayan implementando los Lineamientos
aprobados por el VI Congreso del Partido, habrá que adecuar y
flexibilizar mecanismos para la adquisición de nuestros insumos y la
comercialización de nuestras producciones. Tanto el Consejo Nacional
de las Artes Plásticas como el Fondo Cubano de Bienes Culturales,
instituciones con las que nos relacionamos directamente, tendrán que
tomar esto en cuenta".
¿Cómo valoras los espacios promocionales con que disponen?
"Tenemos que perfeccionar nuestro sistema de eventos, hacerlos
más racionales y concentrar calidad. Camagüey es un buen ejemplo de
efectividad en la proyección sociocultural de sus eventos. Aquí en
la capital, con el apoyo del Fondo, debemos consolidar nuestra
presencia en Arte para Mamá y Arte en La Rampa. FIART sigue siendo
una vitrina imprescindible para las mejores realizaciones. En el
área no hay otra feria como esta".
Si tuvieras que resumir en pocas palabras las fortalezas de la
ACAA, ¿qué nos dirías?
"Por un lado, se han rescatado saberes y oficios tradicionales,
lo cual es un punto a favor de la preservación de valores
patrimoniales. Por otro, se ha desarrollado la creatividad en
correspondencia con la sensibilidad contemporánea. Me gustaría
compartir el criterio de que la artesanía artística cubana goza de
buena salud".