Su historia se remonta a mediados de la década del veinte, cuando
el urbanista francés Forestier identificó a la Loma de los Catalanes
como el punto geográfico central de la ciudad, donde debía
construirse su Centro Cívico. Años más tarde, fue creada la Comisión
Central Pro Monumento a Martí, que escogió el lugar para erigirlo.
Luego de varios contratiempos se decide iniciar la construcción
de la Plaza Cívica y el Monumento a Martí en las postrimerías de
1953. Al triunfo de la Revolución ambas obras todavía estaban
inconclusas —solo se habían erigido el Monumento y la Estatua—,
faltándoles las áreas exteriores y la Base.
Con el nombre de Plaza Cívica se mantuvo hasta el 17 de julio de
1961, cuando en la Casa de gobierno el comisionado municipal, José
A. Naranjo Morales mediante la Resolución No. 151, dispuso que a
partir de entonces se denominara Plaza de la Revolución José Martí.