Durante
el pasado periodo crítico para la ocurrencia de incendios
forestales, comprendido entre los meses de febrero y mayo, se
reportaron 695 siniestros. Esta cifra es la más alta desde 1991,
informaron autoridades del Cuerpo de Guardabosques de Cuba.
El incremento de los incendios forestales, que en este año
afectaron más de 20 000 hectáreas de bosques, estuvo condicionado
por el déficit de precipitaciones y las sequías más extensas,
acuciadas por la influencia del fenómeno climático La Niña, y por la
incidencia del hombre en la naturaleza.
Las acciones humanas originaron más del 90 % de estos eventos,
sobre todo la negligencia de las personas, especialmente de
transeúntes y fumadores. También incidieron las quemas para
diferentes fines, así como el tránsito de vehículos y maquinarias
agrícolas sin matachispas en áreas boscosas.
Los especialistas explicaron que el 55 % de los sucesos se
concentró en las provincias de Pinar del Río, Camagüey, Holguín y el
Municipio Especial Isla de la Juventud. Sin embargo, los tres
primeros territorios, junto con Matanzas, poseen el 78 % de las
afectaciones. En tanto, la mayoría de los incendios en herbazales de
ciénaga ocurrieron en Mayabeque, Matanzas, Artemisa y Ciego de
Ávila.
Las pérdidas económicas ocasionadas al país se estiman en
aproximadamente 22 millones de pesos y 16 000 en moneda libremente
convertible, señalaron, pero estas cifras no contabilizan el impacto
de los incendios al medio ambiente y a la salud humana.
También advirtieron que, si bien marzo y abril continúan siendo
los meses con más incidencias durante el periodo crítico, sigue en
alza la tendencia a aumentar en enero y mayo debido a la existencia
de condiciones meteorológicas favorables.