La Habana.— La celebración en Cuba del Día Mundial de la
Población devino hoy oportunidad para reflexionar sobre la dinámica
demográfica actual y a largo plazo en nuestro país y los retos que
supone para la sociedad toda y, en especial los jóvenes, buscar una
solución al grave decrecimiento poblacional, mientras aumenta el
envejecimiento.
En el Colegio de San Gerónimo, en el Centro Histórico de La
Habana, un taller reunió a investigadores de las Ciencias Sociales
para hurgar en cuanto implica y demanda, en términos de
oportunidades, desafíos, decisiones y acciones para afrontar esa
situación.
Las cifras hablan por sí solas: siete mil millones de habitantes
tendrá el planeta azul en octubre próximo y diez mil millones en el
año 2083, mientras en Cuba, con patrones demográficos de país
desarrollado, sucederá lo contrario si no modificamos la tendencia
actual, pues su población, ahora con poco más de 11 millones puede
decrecer nada menos que a 7,6.
Llama a pensar que, por ejemplo, en la capital cubana ya en este
momento mueren 12 personas más de las que nacen, que todos los
grupos etáreos, excepto el de 60 años y más, están decreciendo y que
la actual proporción de 100 jóvenes por cada 60 ancianos se
invertirá en un futuro no lejano.
¿Es posible revertir tan compleja situación? Especialistas como
el doctor Juan Carlos Alfonso, director del Centro de Estudios de
Población y Desarrollo de la Oficina Nacional de Estadísticas e
Información, aseguraron que, más que alarmarnos, urge actuar.
Hablaron de cuán útil sería crear un observatorio demográfico
nacional, como también una entidad gubernamental para la atención
integral del adulto mayor, y de la necesidad de contar con una
política explícita e integral de población, de rediseñar, ampliar y
perfeccionar otras, tanto sociales como económicas.
Si la celebración de este 11 de julio llamó a pensar que en un
mundo con siete mil millones de habitantes cada persona cuenta, el
taller científico coordinado por el Centro de Estudios sobre la
Juventud y el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA)
insistió en que el porvenir de Cuba une a todas las generaciones y
tiene en los pinos nuevos una fuerza motriz imprescindible.
Invertir en los jóvenes y asegurar que se sientan parte de este
presente es una manera de cimentar el futuro, convinieron los
participantes, como también en que, más que asistenciales o
inclusivas, las políticas públicas orientadas a tan heterogéneo
grupo sociodemográfico precisan ser concebidas con y desde los
propios jóvenes.
Tal vez la clave esté en el amor, esa fórmula salvadora a la cual
aludió el doctor Eusebio Leal, Historiador de La Habana, al
reflexionar sobre la necesidad de ganar el compromiso de cada joven
con ese pedazo de mundo, tierra y cielo llamado Cuba.
Aprovechemos todos, jóvenes y menos jóvenes, el tiempo que nos ha
tocado vivir y apliquémonos con energía al cambio, a la búsqueda de
la prosperidad, de la comunión entre Naturaleza y país, entre
Patria, nación y pueblo, para salir adelante, instó el también
miembro del Comité Central del Partido.
Representantes del UNFPA consideraron a Cuba un ejemplo de cuanto
puede hacerse y lograrse, en materia de bienestar de todos los
ciudadanos, de protección a los sectores vulnerables, aún sin muchos
recursos, cuando existe voluntad política. (AIN)