Compuestos presentes en la piel de la ranas, con potencialidades
en tratamientos de varias enfermedades como el cáncer, fueron
identificados por investigadores irlandeses.
Se trata de dos proteínas reguladoras del crecimiento de los
vasos sanguíneos, de ahí la importancia de inhibir ese desarrollo,
que desata la proliferación de células cancerígenas, reporta Prensa
Latina.
Los autores del estudio, de la Queen's University, explican en un
artículo que al evitar el crecimiento de los vasos sanguíneos se
podrían reducir las probabilidades de propagación tumoral. De esta
manera podríamos matar las células cancerígenas, señalan.
Los tumores sólo pueden crecer hasta determinado tamaño y después
necesitan desarrollar sus propios vasos sanguíneos para abastecerse
de oxigeno y nutrientes y seguir propagándose, explican.
Al inhibir esto, lograríamos transformar el cáncer de una
enfermedad terminal a una patología crónica, auguran.
El equipo del investigador Christopher Shaw también halló otra
proteína que produce el sapo bombina, útil para ayudar a pacientes a
recuperarse más rápido de lesiones y operaciones, subrayó el
especialista.
Esa secuencia de aminoácidos se pude aplicar en varios
tratamientos, entre ellos la reparación urgente de las venas y
arterias, en heridas, trasplantes de órganos, úlceras diabéticas y
lesiones causadas por derrame cerebral u otras enfermedades
cardiovasculares, señaló.
El hallazgo de estas proteínas mereció el Premio de Innovación
Medical Futures, un galardón que otorgan varias instituciones
médicas y científicas de todo el mundo y se entrega en Gran Bretaña.